jueves 22 de junio del 2017

Chile

Viernes 17 Febrero de 2017

Especies

Las ballenas azules prefieren las aguas chilenas

Investigadores estimaron población de esta especie tras analizar nueve años de datos. Según una ONG chilena, las aguas de ese país todavía no son seguras para este emblemático cetáceo.

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La periodista Florencia Hidalgo publicó en La Tercera de Chile un valioso relevamiento que da cuenta de que en el año 2000, la Comisión Ballenera Internacional estimó que la población de ballenas azules (Balaenoptera musculus) en el hemisferio sur se encontraba entre los 400 y 1.400 individuos. Para conocer la realidad en el país, en 2004 la ONG chilena Centro de Conservación Cetácea (CCC) decidió realizar un estudio que duró 9 años, con el fin de saber cuántas ballenas azules hay en ese territorio nacional.

Ballena azul en las aguas chilenas

Para ello, utilizaron la técnica de marcado y recaptura, además de datos de identificación fotográfica de cada ballena, observándolas todos los años entre diciembre y mayo en la zona norte de Chiloé.

El estudio, publicado a comienzos de enero en la revista científica Plos One, indica que se avistaron 1.070 ballenas azules chilenas y pudieron individualizar entre 570 y 760 ejemplares por temporada.

La zona en la que hicieron los avistamientos es donde se produce la mayor concentración de ballenas azules en la época de verano y otoño, ya que es un área importante de alimentación para ellas.

Bárbara Galletti, presidenta del CCC y una de las autoras del estudio, dice que la población estimada es pequeña. “En la mayoría de las poblaciones de cetáceos se ha dado un aumento, como es el caso de la ballena jorobada y ballena franca austral”, explica.

Por ejemplo, en 2013, el Centro de Estudios del Cuaternario (Cequa) de Punta Arenas registró un aumento de 1.200% de ejemplares de ballenas jorobadas respecto al año 2003 en la misma zona.

NUEVAS AMENAZAS

La población de ballenas, en general, sufrió una baja de ballenas durante el siglo pasado producto de la Industria ballenera, que eliminó al 99% de ellas. Se estima que la cantidad de cetáceos en el hemisferio sur era mayor a los 300 mil individuos.

Pese a la oposición de países como Japón, hoy ya no se permite cazar ballenas como en antaño, sin embargo, desde el CCC advierten que existen nuevas amenazas para estos animales.

“La población de ballenas azules es tan pequeña que cualquier impacto causa importantes consecuencias en la población”, dice la también fundadora del CCC.

A su juicio, la salmonicultura intensiva en el sur impacta en un área de alimentación importante para las ballenas, así como la construcción de parques eólicos cerca de la costa y el aumento del tráfico marítimo en la zona.

“En 2007 eran 180 embarcaciones que entraban por el canal de Chacao y, claramente, la construcción de un parque eólico requiere más de 50 embarcaciones. Hay que hacer un estudio de impacto ambiental que considere a las ballenas. Con estos factores, la probabilidad de muerte es mucho más alta y puede ser una de las causas de por qué la población es tan pequeña y no muestra tendencia a aumentar”, plantea.

Chiloé

Sobre la construcción de parques eólicos cercanos a la costa, la Comisión Ballenera Internacional ha solicitado a Chile en sus tres últimos boletines anuales (2011, 2012 y 2013), que se realice un estudio de impacto ambiental que considere a las ballenas azules chilenas.

La solicitud va, específicamente, para el proyecto Parque Eólico de Chiloé. Galletti explica que las principales amenaza son: el peligro de colisión con las naves y el ruido durante la construcción del parque eólico, ya que dificultaría la comunicación con sus pares.

Desde la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca) dicen que el proyecto antes mencionado se realizará “a más de 130 metros de la línea de más alta marea, por lo que el ruido y vibraciones fue un factor especialmente considerado, demostrándose que las vibraciones emitidas por los aerogeneradores no resultan ser una amenaza para la fauna marina del lugar”, explicó el organismo a La Tercera.

Por otra parte, en 2012 el Ministerio del Medio Ambiente emitió un reglamento para la observación de cetáceos, el cual establece que los capitanes y patrones de embarcaciones deberán velar porque no se ejecuten conductas como generar ruidos molestos a bordo, alimentar a los animales, arrojar desperdicios dentro del área de observación o forzar el contacto con animales. Además se establece un límite de 300 metros de acercamiento entre nave y ballena azul chilena.

Según un estudio publicado en la revista Marine Mammal Science en 2006, una embarcación que viaja a más de 15 nudos tiene un 100% de probabilidad de colisionar con un cetáceo con resultado de muerte. En relación a este tema, Subpesca aclara que eso aún no está reglamentado. “Para generar y dar fundamento técnico a este tipo de restricciones hay que estudiar patrones de presencia y rutas. Esto está en desarrollo”, indicaron.

Fuente: La Tercera y LU17.com

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