sábado 16 de diciembre del 2017

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jueves 7 diciembre de 2017

Un debate necesario: hablemos de uranio

La extracción de uranio y su uso para la generación de energía es un tema sensible, candente y actual en el mundo entero. ¿Qué es el uranio? ¿Dónde se encuentra? ¿Qué tipo de energía puede generar? Todas las respuestas en la entrega semanal de nuestra divulgadora científica.

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¿Por qué es tema de discusión el uranio y la energía nuclear en la Patagonia argentina? Porque están peligrosamente vinculados con la radioactividad, ni más ni menos. Empecemos a hablar, el uranio es un elemento químico, analizable desde sus propiedades. Es radioactivo y está ubicado en el número 92 de la Tabla Periódica de los elementos.

Ese número 92 indica cuántas partículas con carga positiva tiene un átomo de uranio. Son muchas si lo comparamos con un átomo de hidrógeno que tiene uno. El de uranio, es un átomo “incómodo” con tantas partículas dentro de su núcleo, sobretodo porque además de esas que mencioné, hay otras partículas con las que se superan las 100.

La extracción de uranio: un tema polémico

La radiactividad es un fenómeno natural relacionado con el tamaño de los núcleos atómicos. Cuanto mayor sea la cantidad de partículas dentro de cada núcleo, más “incómodo” se siente porque es un estado inestable, entonces para estabilizarse empieza a desintegrarse. La desintegración es la emisión de radiactividad, una forma de radiación peligrosa.

El uranio está localizado principalmente en la corteza terrestre, al estado sólido; es más abundante que el oro, la plata o el mercurio. Es un metal muy denso, blanco plateado, fuertemente reactivo, dúctil y maleable, pero mal conductor de la electricidad. En el centro de la meseta patagónica hay cuatro yacimientos de uranio, el de “Cerro Solo” en particular, es muy atractivo en el marco del Plan Nuclear Argentino. Se ubica a 420 km de la ciudad de Trelew, en Chubut y cuenta con varios sectores mineralizados de los cuales hay mayores avances exploratorios en dos.

¿Qué es la energía nuclear?

Cuando hablamos del uranio, y de sus consecuencias, no hablamos del elemento aislado, sino que se trata de una mezcla de tres especies (correctamente denominados son isótopos), que se diferencian por la cantidad de partículas atómicas dentro de su núcleo, uno de esos isótopos es radiactivo, y es el que se utiliza para producir energía nuclear.

Con un solo kilo de ese uranio se puede producir tanta energía como con 1.000 toneladas de carbón, ¡¡o sea que es una reacción de alto rendimiento!!. En el centro de un reactor nuclear se dividen o fisionan 1.000.000.000.000 (un trillón) de átomos de uranio por segundo, en una reacción en cadena, de eso se trata la energía nuclear. Cada día, una reacción nuclear controlada genera el calor equivalente a la energía de la bomba que destruyó Hiroshima, multiplicada por tres. ¡¡Más vale ni pensar en que es posible que se produzcan accidentes si la central nuclear no está bien construida!!

Hay varias centrales nucleares en el país

Se puede obtener energía eléctrica a partir de esa energía nuclear, desde 1950 este proceso tiene lugar en distintos países del mundo, incluso en la Argentina donde hay tres centrales atómicas: Atucha I y II y Embalse Rio III y en planificación dos más, de las cuales una sería en la vecina Sierra Grande de la provincia de Río Negro, en la Patagonia argentina.

Las plantas nucleares en el mundo están envueltas en un silencio sospechoso; en Argentina la Comisión Nacional de Energía Atómica da cuenta del estado de situación, en informes que son públicos, pero que el público no reconoce.

A pesar de la tentadora posibilidad de obtener electricidad partiendo del uranio, es muy importante reflexionar sobre su uso, ya que encierra dos grandes problemas: la utilización de gran cantidad de agua que se requiere para el proceso de extracción – que en el caso de la Patagonia, es un recurso escaso proveniente de pocos ríos no muy caudalosos- y la eliminación de los residuos radioactivos que presentan efectos nocivos sobre la salud, porque los rayos penetran el cuerpo humano, destrozando y matando células por envenenamiento radiactivo, entre otros males.

El peligro latente de la energía nuclear debería contrastarse contra el daño provocado por el uso de combustibles fósiles y las posibilidades reales de otras formas de energía renovables y saludables. He manifestado en otras columnas, el apoyo irrestricto al desarrollo de parques eólicos que producirían energía no contaminante, a partir del recurso viento, renovable y sustentable. En ese camino está el plan que proyecta instalar 7 aerogeneradores entre Trelew y Comodoro Rivadavia, que brindará energía a 20.000 hogares en 2018.

Energía eólica como matriz de producción regional

El dilema planteado emerge con fuerza en las provincias de Río Negro y Chubut, ya que por un lado sectores de la meseta patagónica reclaman por fuentes de trabajo que se generarían con la actividad minera, y por otro, hay sectores que requieren respeto por el Patrimonio de la Humanidad establecido sobre la Península Valdés, cercana a la zona de emplazamiento de la hipotética central nuclear.

Indiscutiblemente deberemos asumir posturas responsables que permitan el desarrollo de la zona sin daños para toda forma de vida, y de por vida.

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