miércoles 17 de enero del 2018

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jueves 21 diciembre de 2017

Descubriendo la importancia de los médanos costeros

Los médanos son parte del paisaje patagónico. Las costas de la región albergan en esas grandes extensiones de arena a especies vegetales y animales que no existen en otros espacios. ¿Cómo son? ¿Sabemos conservarlos? Todas las respuestas en otra entrega de nuestra divulgadora científica.

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Nuestro país posee un extenso litoral atlántico, del cual gran parte corresponde a la Patagonia. Sus costas son ricas en formas geográficas que encierran grupos poblacionales de animales inexistentes en otras costas, hay una intensa vida marina motivo de exploraciones, estudios e investigaciones por parte de numerosos científicos del país y del mundo.

Particularmente en el Golfo Nuevo, de perímetro casi circular y bastante profundo, se destaca la ciudad de Puerto Madryn, que como su nombre lo indica es naturalmente un puerto al que llegan barcos de todo el mundo. Ahí arribaron por primera vez algunos galeses, que lo llamaron de forma homónima a una comunidad galesa.

El casco urbano de la ciudad de Puerto Madryn se halla rodeado de colinas y médanos. Tiene una extensa playa, depósito natural de arena, grava o cantos rodados formado por la acción constante de avance y retroceso de las olas. La arena químicamente es el mineral dióxido de silicio, inerte frente a la mayor parte de los reactivos, eléctricamente neutro y de estructura cristalina o vítrea, esta última es la que se utiliza en la fabricación del vidrio, porque se ablanda a cierta temperatura templada a la cual se le puede dar forma, así se obtiene el material de laboratorio, por ejemplo.

Los médanos también están constituidos por arena, y representan una protección natural de las costas, son un dique de contención de olas en tormentas fuertes, ofrecen hábitat para especies propias que en algunos casos alcanzan los 100 años de existencia, significan una barrera visual y sonora entre el mar y la ciudad, y sobretodo actúan como fuente de reserva de arena, justamente para retroalimentar las playas. La dinámica entre los médanos y las playas tiene que ver con el continuo movimiento de arenas que ocasionan los vientos predominantes.

Por lo tanto un médano no es una postal inmóvil, hay constante movimiento, día y noche, invierno y verano en todos los componentes del sistema que participan: arena, viento, agua de mar y agua de lluvia, produciéndose un circuito permanente de retroalimentación en un equilibrio dinámico.

Son parte del paisaje nativo, con funciones naturales bien claras; sin embargo han sufrido acciones de deterioro y modificación por la extracción y corrimiento de cordones de arena, en situaciones vinculadas con la construcción edilícea. Otra vez la intervención del hombre alterando la naturaleza. Destruido el médano todo el ecosistema sufre las consecuencias, como sucede con el bosque incendiado, lo cual ya he manifestado desde esta columna.

Para evitar más daños, los científicos recomiendan desarrollar una tarea responsable con esfuerzo cooperativo entre individuos, sociedad y gobiernos, se requiere de una planificación cuidadosa y controlada, a favor de la naturaleza y no contra ella, preservando el recurso natural, comercial y turístico, tal como indica el concepto de sustentabilidad.

Aunque hay Decretos y Ordenanzas, es escasa la legislación que debería regular el tema del gerenciamiento costero.

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