sábado 16 de diciembre del 2017

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jueves 12 octubre de 2017

¿Cuáles son las propiedades ocultas en las algas?

Más odiadas que queridas, las algas suelen poblar las costas patagónicas. Invasoras, nativas o llegadas de otras latitudes, tienen muchas propiedades que desconocemos. Si el mundo sabe aprovecharlas, nosotros también podemos hacerlo. La ciencia y la naturaleza, una vez más, unidas.

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Hay playas con visitantes no invitados a una jornada de sol veraniego, por ejemplo en Puerto Madryn, la ciudad balnearia del Golfo Nuevo. Año a año sus extensas playas de arena fina, hermosamente visible con marea baja, lucen la llegada de algas movidas a la orilla por las olas del mar.

Creo que pocos vegetales son tan despreciados como apreciados según quién sea el que hable de ellas, como las algas, porque para algunos veraneantes y también algunos habitantes de la ciudad, son indeseadas porque se acumulan generando colchones verdes con el posterior olor característico de restos marítimos secos al sol. Cierto es que los responsables municipales del área de Medio Ambiente, se ocupan del tema y se desarrollan intensas labores de limpieza que en los últimos tiempos han mejorado notablemente este aspecto.

Sin embargo, para otro sector de la población, estudiosos, docentes e investigadores de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de la Patagonia, y del CENPAT -Centro Nacional Patagónico dependiente del CONICET- que también pasan sus días en la misma ciudad, las algas son motivo de atracción en tanto el significado científico que encierran.

Entremos en tema diciendo que las algas pertenecen al grupo o reino de las plantas que viven en agua dulce o salada, o sea en el mar, en ríos, en lagos, lagunas y hasta en estanques; sin embargo también se las clasifica fuera de ese grupo por ser organismos muy sencillos sin tejidos bien diferenciados. Como quiera que sean, disponen de la capacidad de utilizar los rayos del sol como fuente de energía, siendo ésta la característica más importante. Los científicos hablan de 40.000 a 100.000 especies de algas.

Desde hace millones de años las plantas que tienen clorofila en su composición química, como algunas algas, no sólo tienen el color verde que ese pigmento les da, sino que gracias a ella, pueden captar la luz del sol y transformar el dióxido de carbono del aire y el agua del suelo, en otra sustancia orgánica más compleja (la glucosa) que las alimenta y además inicia la cadena alimentaria, porque las plantas son ingeridas por animales herbívoros, que a su vez son alimento de los carnívoros.

La utilización del sol como fuente energética es una reacción química, se llama fotosíntesis y es uno de los fenómenos más trascendentes de la naturaleza, porque a partir de ella se transforma energía lumínica en energía química y además se “fabrica” oxígeno. Es tan trascendente que hasta se han realizado numerosos experimentos tratando de copiar el proceso y obtenerlo artificialmente, como alternativa energética renovable. Las plantas y algas aprovechan el 4% de la luz solar, si comparamos con los paneles solares que aprovechan el 10%, ¡no resulta desechable¡

Las algas como el resto de las plantas, realizan fotosíntesis a nivel celular; la luz del sol rompe las moléculas sencillas y pequeñas del agua adquirida por las plantas, para producir otras moléculas más complejas que almacenan la energía utilizable.

Por otra parte, el oxígeno tan preciado para la vida en la Tierra, es también producto de esa reacción maravillosa y las algas proveen alrededor del 50% del aporte de oxígeno que la fotosíntesis global ofrece. ¡Entonces no está como para despreciarlas tanto!

En el mundo se las aprovecha para generar bioenergía, el biodiesel hecho a base de algas ya se usa de forma experimental en distintos proyectos, se destacan Ecuador, Japón, EEUU. La Unión Europea sostiene desde 2016 un proyecto experimental de cultivo de algas a gran escala no sólo para biodiesel sino también para uso en la industria alimentaria – entre otros, galletas, salsas, sushi- y de cosméticos o productos farmacéuticos, ya que se han descubierto aplicaciones, como protección de caries, protección solar, cremas corporales, etc

En Chubut, hubo un tiempo en el que se desarrollaron emprendimientos para fabricar biodiesel a partir del aceite de microalgas y desde hace poco se produce un fertilizante biológico o biofertilizante a base de un alga que fue introducida en Puerto Pirámides en la década del ´80.

En la sede de Trelew de la Universidad Nacional de la Patagonia, hay grupos de investigadores que se dedican a estudiar y promover el uso de microalgas con distintos y muy buenos propósitos, entre ellos la medición de contaminación del Río Chubut. En Santa Cruz se venden algas marinas recolectadas por profesionales, para cosmetología, gastronomía y agricultura.

Las algas marinas son fuente de yodo, sodio, magnesio, azufre, cloro, hierro y calcio, elementos importantes en nuestra dieta, que los alimentos comunes no proveen, aparte de presentar vitaminas y aminoácidos. Representan la dieta habitual en Japón y en España, por esas propiedades. Y entre las algas de agua dulce también hay especies muy preciadas por sus proteínas, incluso comercializadas en comprimidos.

Para el final dejo unas palabras del gran escritor Jorge Luis Borges, ya que hablamos de agua salada: “El mar es un antiguo lenguaje que ya no alcanzo a descifrar.”

 

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