sábado 23 de septiembre del 2017

Neuquén

lunes 10 julio de 2017

Invierno 2017

El snowkite, la nueva sensación de la temporada de invierno

Con la reorganización del área esquiable en el extremo Este del complejo, Chapelco inauguró un espacio para practicar un nuevo deporte: el snowkite. Volar y esquiar a la vez ahora es posible

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Con la reorganización del área esquiable en el extremo Este del complejo, Chapelco inauguró un espacio para practicar un nuevo deporte: el snowkite. Volar y esquiar a la vez ahora es posible. Hacerlo en las laderas del cerro Mocho, además, es seguro.

Un equipo de profesionales, expertos en vuelos en parapente y kitesurf, implementaron aquí una modalidad para deslizarse sobre la nieve que recién está empezando a imponerse en los principales centros invernales del mundo.

El snowkite es un deporte similar al kitesurf, con una creciente cantidad de adeptos en lagos y mares de todo el planeta, y que relegó al windsurf por tratarse de una ejercicio atlético de enorme emoción y adrenalina.

Otra forma de disfrutar de la nieve

Esta nueva práctica ha comenzado a ganar entusiastas en Rusia, Canadá, Estados Unidos y Noruega en los últimos años.

Llegó a la Patagonia de la mano de Diego Duverges, instructor matriculado de la Asociación Argentina de Kite, quien junto a su par y reconocido rider neuquino Paulo “Chommpi” Poggi, montaron una escuela que permanecerá abierta en Chapelco hasta el fin de la temporada de nieve.

El ingreso al espacio destinado a este deporte no tiene costo adicional. Está armado como el parque de nieve, con sus saltos, barandas y cajones, donde los esquiadores y snowboardistas más avezados tiran trucos.

PRADERA DEL PUMA

Quienes practican kitesurf pueden llevar sus velas en la mochila y lanzarse a la aventura, luego de atravesar todo el cerro sobre sus tablas de esquí o snowboard hasta llegar al sector sobre los 1.800 metros sobre el nivel del mar en la zona de Pradera del Puma donde se organiza esta actividad.

Viento y nieve

Allí, Duverges y Poggi confirmarán ante todo que el deportista es conocedor de las normas y reglas básicas para realizar una práctica segura de la actividad.

Entre otras cosas, se le exigirá el uso de caso y que sepa dominar la vela, pueda aplicar las denominadas maniobras de eyección (neutralizar el kite ante emergencias), técnicas de autorrescate y las reglas de paso (para no enredarse ni chocarse con otros).

Los deportistas que habitualmente practican kitesurf dominan estos conocimientos. Además, el hecho de haber llegado hasta esa zona de Cerro Chapelco implica que los aventureros tengan un buen manejo de las tablas sobre la nieve.

Sin embargo, la combinación de estos dos deportes genera un desafío superior. El relieve de la montaña agrega dos variables a las que se ponen en juego sobre las superficies horizontales de lagos y mares.

Al principio, los conocedores del kitesurf no entienden bien cómo afecta la gravedad ladera abajo y necesitan algunos movimientos iniciales para ir acomodando el cuerpo y procesar cómo incide el nuevo terreno.

Un paisaje de invierno

Por otro lado, la pendiente de la montaña genera en ciertos lugares vientos ascendentes que son la delicia de esta práctica deportiva sobre la nieve, pero que hay que saberlos manejar. También pueden divertirse con la vela de kite en Chapelco los que nunca hayan practicado kitesurf.

Los instructores Duverges y Poggi también dan clases para principiantes y quienes requieran de un breve entrenamiento para sentirse seguros. La hora de clases cuesta 900 pesos e incluye la provisión de todo el equipo de kite y arnés de sujeción, no así las tablas de esquí o snowboard.

Dependiendo de la habilidad de cada cual, están los que a las 4 horas de práctica ya han logrado aprender las técnicas básicas, y a los que les lleva 20 horas alcanzar su dominio.

El espacio destinado a snowkite en Chapelco está ideado como un parque de entrenamiento, con algunas rampas y módulos tipo cajones para hacer slide.

Allí, se puede desarrollar las técnicas del freestyle (saltos sobre todo), freeride o backcountry (para los expertos, en la cara sur del cerro Mocho), y big air (que recrean de alguna manera los vuelos en parapente y el aterrizaje sobre la nieve, para luego seguir esquiando).

Fuente: Diario Río Negro

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