sábado 16 de diciembre del 2017

Neuquén

viernes 1 diciembre de 2017

Emprendedores

Vinos con tradición, calidad y amor por la propia tierra

Una bodega familiar que reactivó la producción vitivinícola en Cipolletti. Entre los ríos Limay y Neuquén, una apuesta a la propia tierra, a la tradición y la innovación con calidad. Patagonia.net descubre a Flor del Prado.

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María Marta Martínez es neuquina. Y junto a Luciano Fernández apuestan a un proyecto familiar que produce vinos a pocos kilómetros de la capital de esa provincia.

En la confluencia de los ríos Limay y Neuquén, entre leyendas, frutales y la historia de los pueblos patagónicos, recorremos Flor del Prado. Descubrimos los detalles del trabajo hecho con dedicación en el que se juntan la historia, el presenta, la calidad y el futuro.

María Marta Martínez, neuquina de pura cepa

Patagonia.net: ¿Qué es Flor del Prado?

Ma. Marta Martínez: Formalmente, Flor del Prado es una pequeña bodega familiar en proyecto, orientada a la elaboración de vinos de alta gama desde el corazón del Alto Valle rionegrino. Pero, para nosotros, es algo más que un vino: es historia y es presente. Originalmente, este vino era elaborado por la Cooperativa de Viñateros Unidos de la Ciudad de Cipolletti hace 70 años, cuando el Alto Valle de Río Negro, además de ser frutero, también era un valle de viñas.

En aquel entonces, Flor del Prado era un tradicional vino de mesa que se comercializaba en damajuana, botella y en caja. Los vaivenes de la economía hicieron que luego de unos años la bodega cierre sus puertas y tras ellas quedaban los vinos que consumían los valletanos.

Décadas después, Luciano Fernández, que es nieto e hijo de chacareros y viñateros de Río Negro comenzó a proyectar su emprendimiento vitivinícola a metros de la confluencia del río Limay con el río Neuquén. Inspirado un poco en la historia familiar y otro poco, en las tendencias actuales del mercado del vino, cuando elaboró su primer vino estrenando cosecha de Pinot Noir, decidió llamarlo Flor del Prado en homenaje a su abuelo Félix Antonio Amoruso, miembro de la Cooperativa de Viñateros Unidos de la Ciudad de Cipolletti desde sus inicios. Es por eso que decimos en la confluencia de dos ríos fuertes y caudalosos, entre peras, manzanas, almendros, higos y ciruelas, renace un vino inspirado en nuestra historia, con la sabiduría del pasado y la visión del futuro.

P.N: ¿Cómo surgió la idea del emprendimiento?

M. M. M: Luciano, además de ser periodista especializado en agronegocios y vitivinicultura, es productor frutícola. Con la idea de diversificar la producción agropecuaria de su chacra y aprovechando la riqueza del suelo del Alto Valle, en el año 2013 comenzó a plantar pequeños viñedos en forma experimental. Unos años después, obtuvo muy buenos rendimientos de Pinot Noir y en 2012 se hizo la primera línea de vinos homónima y hoy están en desarrollo las principales instalaciones de la bodega.

P.N:¿Qué variedades producen?

M.M.M: La primera línea de vinos que elaboramos y comercializamos incluía las variedades de Pinot Noir, Malbec y una selección de Chardonnay, Sauvignon Blanc y Malbec Rosé que llamamos “Rose de Reinas”. Nuestra producción es pequeña, pero alta en calidad. Tratamos de que cada botella esté cuidada, desde la elaboración del vino, hasta la botella vestida. Trabajamos con enólogos de primera línea como Sergio Pomar y Federico Moreira que además de ser los guardianes del vino, son nuestros amigos y consideramos que el afecto también se transmite en lo que uno hace.

También tratamos de que la botella esté llena de detalles que la hagan única y especial: usamos capsulas personalizadas, nuestra etiqueta tiene como emblema una flor lila hermosa, que es la flor de la achicoria, que en primavera plaga los bordes de las chacras del valle. Etiquetamos y numeramos cada botella a mano y llevamos un registro bastante exhaustivo de cada botella que se vende, detallamos a quien se la vendimos, si era para regalar, o para un evento especial y detalles de ese tipo.

Esto nos permite luego poder acompañar al cliente, mantenerlo informado de nuestras novedades y además, preguntarle cómo fue la experiencia de consumo. Y, por último, otro de los detalles en los que somos muy cuidadosos es en el momento de cosecha. Una de nuestras particularidades es que todos los años nuestras cosechas son nocturnas y de forma manual. Esto nos permite sacar la uva a bajas temperaturas y así conservar sus cualidades intactas. Además, disfrutamos mucho cada cosecha porque las programamos para que sean también un momento folklórico, en el cual preparamos un arsenal de faroles a kerosenne, prendemos el fuego para tirar algo a la parrilla y nos disponemos junto a los peones a compartir la noche de cosecha junto a quienes se ofrecen a venir a colaborar, familiares, amigos, peristas, productores, ingenieros agrónomos, etc. Es una experiencia hermosa.

P.N: ¿Dónde están ubicados?

M.M.M: Nuestro emprendimiento está ubicado en Chacra El Puente, en la zona rural de la Ciudad de Cipolletti, a pocos metros de la confluencia de los ríos Neuquén y Limay, en el mismo suelo donde hace más de cincuenta años se cultivaban uvas para vinificar. Además, estamos en el límite entre la ciudad y la zona rural lo cual nos permite tener un espacio de producción agropecuaria a pocos minutos del centro de las ciudades de Cipolletti y Neuquén.

EL QUE SABE, SABE

Federico Moreira es Enólogo y mendocino. Hace años trabaja en bodejas de la Patagonia. Con él charlamos sobre las particularidades de los vinos que produce Flor del Prado.

P.N: ¿Cómo ves el panorama de producción de vinos en Neuquén y en la región?

Federico Moreira: Neuquén hizo una gran jugada invirtiendo en el polo vitivinícola. Eso genera que la producción siempre esté en crecimiento. El pronóstico es favorable y se ve que el futuro tiene que ver con este camino.

En cuanto a la Patagonia, es un polo vitivinícola que tiene reconocimiento a nivel mundial. El éxito entonces está asegurado. Sólo hay que saber llevarlo para lograr que el producto y la empresa sea rentable.

P.N: ¿Existe el vino con sello sureño?

F. M: No existe como tal. Sí existe la denominación de origen Patagonia. Que hasta creo que es mejor. Patagonia es una palabra que tiene mucha llegada en la comunidad internacional, y ese es el sello que tiene la región en cuanto a vinos.

EL FUTURO

P.N: ¿Cuáles son los próximos proyectos?

M. M. M: Actualmente estamos embotellando nuestra segunda producción que tendrá las variedades de Malbec y Pinot Noir. Y tenemos varios viñedos en producción de Cabernet Franc y Malbec que esperamos que en el futuro nos den buen volumen. Además, estamos construyendo las instalaciones de la Bodega. Nuestro objetivo es poder tener un espacio de elaboración de hasta 10 mil litros. Y además, también poder ofrecer un lugar de esparcimiento para aquellos visitantes que quieran disfrutar del vino en un lugar lindo y verde y que cuando se vaya de nuestra casa pueda decir, tal como anunciaba el antiguo slogan de Flor del Prado: “Flor del Prado, flor de vino ¡Sí señor!”

 

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