martes 25 de julio del 2017

Santa Cruz

Sábado 18 Marzo de 2017

Biología

Viudas negras de Santa Cruz producen el antídoto para toda Argentina

Ignacio Schuster, Emiliano Lértora y Daniel Hermann, biólogos del Instituto Malbrán, capturaron unos 400 ejemplares de viudas negras en Santa Cruz. Con los ejemplares realizarán antídotos para todo el país.

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Técnicos del Instituto Nacional de Producción de Biológicos (INPB), de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (ANLIS) “Carlos Malbrán”, concluyeron ayer en Santa Cruz con la captura de unos 400 ejemplares de arañas viudas negras.

Sobre lo que fue esta nueva visita a la provincia y lo que fueron los trabajos en el campo para la recolección, los biólogos Emiliano Lértora, Ignacio Schuster y Daniel Hermann contaron cómo seguirá ahora la labor, de cara a la producción de los sueros anti-veneno que se distribuirán en todo el país.

Las arañas patagónicas que sirven para hacer el antídoto

Remarcaron que “los objetivos están cumplidos”, pero que no pudieron alcanzar ese “extra”, sino que “juntamos lo que necesitamos y estamos hechos, por decirlo de alguna forma”. Cabe destacar que las labores se realizaron por Gobernador Mayer, zona del paraje la Esperanza, cerca de los distintos ríos existentes en la provincia, como el Coyle.

“Hace más de diez años que venimos a buscar este tipo de arañas y el suero se hace en el Malbrán hace muchos años. Necesitamos del animal vivo para sacarle el veneno y hacer el anti-veneno, por suerte esta provincia tiene una buena cantidad y eso es lo que buscamos, y obviamente también calidad”, aseguraron.

En este sentido, señalaron que “no fue una cantidad excesiva como años anteriores” y que ahora se viene la otra parte del trabajo en el instituto. “Hay que anestesiarlas con frío, las eutanasiámos y una vez que están congeladas, se les extrae la glándula con una pinza y se las va ubicando en las cajas de petri hasta llegar a unas 150 por cada una, eso después pasa por una bomba de vacío, se seca y ya está listo para armar el antídoto”, explicaron.

Destacaron que se trata de una cadena larga de labores y “bastante compleja”, cuya primera parte finalizó ayer con la extracción de la materia prima.

En tanto, subrayaron que hace años realizan esta tarea junto a la empresa CGC. “Ellos organizan toda la seguidilla de lugares que visitamos y nos facilitan prácticamente todo, desde la logística hasta la gente que nos lleva a lugares donde puede haber un foco. Si bien contamos con un estudio previo para buscar, contamos con el apoyo de la empresa en este sentido”, valoraron.

Los coirones donde hacen sus nidos las arañas

Si bien se mostraron satisfechos por lo concretado, indicaron que “todo depende de las condiciones ambientales” y contaron que el año pasado tuvieron “mucha más suerte”, ya que no llovió como sí lo hizo en este 2017.

Explicaron que esto hace todo más complicado, ya que los coirones (plantas donde las viudas negras hacen sus refugios) “están más verdes y no se pueden ver las arañas, ni las telas, ni nada, entonces hay que levantar toda la planta con una pinza y es cuestión de suerte encontrarlas o no”. “El año pasado nos fue bien porque al estar el coirón seco, su semilla se pega en la tela y es más fácil la detección”, agregaron e indicaron que capturarlas “es muy fácil: se agarra un tubito, se mete a la araña adentro y luego se lo tapa. No corremos ningún riesgo”.

“SANTA CRUZ AYUDA A TODO EL PAÍS”

Por último, destacaron que las viudas negras que se llevan al Instituto Malbrán “no solamente cubren a Santa Cruz, sino a todo el país” y que con las que han podido juntar se hará un “pull” con las de otras provincias como Río Negro, La Rioja o Catamarca, para hacer el anti-veneno. “Santa Cruz está ayudando a todo el país”, enfatizaron.

En este sentido, con respecto al por qué se elige realizar esta labor en nuestra provincia, indicaron que toda la Patagonia es propensa a tener estas especies de arañas, pero que, al estar ya todo organizado aquí con respecto al protocolo y demás, se sigue escogiendo Santa Cruz.

Además, subrayaron que “el viento también ayuda a dispersar a los animales” y explicaron que “cuando eclosiona la ooteca donde hay unos 300 huevos, se desparraman y se arman como pequeñas colonias que son focos importantes para el año siguiente. Aunque de esos 300 no viven todos y un montón mueren, quedando cinco o seis, esto es exponencial y cada año hay más, a menos que las cosas naturales afecten como sequía o mucha lluvia, que este año no dejó que hubiera más cantidad”.

“El veneno es exponencialmente mortal, puede llegar a matar a una persona, pero es raro y hace muchos años no se registran casos fatales. Las muertes han sido de niños de tres años o de gente con problemas cardíacos”, concluyeron.

Fuente: La Opinión Austral

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