domingo 25 de junio del 2017

Tierra del Fuego

Sábado 13 Mayo de 2017

Curiosidades

¿Sabías qué? En Tierra del Fuego hay más castores que humanos

Los primeros de la especie llegaron en 1946 desde Canadá. El objetivo era fomentar la industria peletera. Hoy se transformaron en una plaga que afecta flora, ganadería y agricultura de la zona

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Fueron traídos de Canadá en 1946 para fomentar la industria peletera, pero la falta de animales depredadores en Tierra del Fuego hizo que los castores tomaran dominio absoluto de la zona con el paso de los años. Su reproducción y expansión por la isla no solo preocupa a los agricultores y ganaderos, sino también a los habitantes de Bariloche que temen que los roedores lleguen a la zona. Actualmente, hay 150 mil castores sobre 134 mil habitantes en Tierra del Fuego que dominan los bosques y ponen en peligro la riqueza forestal y la ganadería.

Los castores se convirtieron en una plaga

Los castores adultos pesan entre 23 y 25 kilos y suelen tener entre tres y cuatro crías por año. Cada 18 meses, la población se duplica, se expanden rápidamente y pueden acabar con seis hectáreas de bosques nativos por año.

Dañan el ecosistema porque sus construcciones inundan las riberas y ensanchan arroyos y ríos, lo que erosiona el suelo y altera la calidad del agua. En tanto, los árboles anegados mueren por efecto de la inmersión, mientras que un pocentaje menor porque son descortezados.

Christopher Anderson, biólogo de Conicet aseguró: “Es esperable que la invasión llegue a Bariloche. Está comprobado en Tierra del Fuego que también puede habitar ambientes sin árboles, es decir, la estepa. Así que no hay razón para no predecir que la invasión llegue a Bariloche o más”.

El castor –afirman los expertos- puede ser dañino al medio ambiente: “Cambian drásticamente la dinámica de los ríos y arroyos, convierten tramos en lagunas, tienen fuerte impacto sobre el bosque de riberas”, enumera Claudio Chehébar, biólogo a cargo de la Delegación Regional Patagonia de la Administración de Parques Nacionales.

Y argumentó: “En Canadá, el castor tiene depredadores naturales; en el sur, no. En su tierra nativa, los árboles cortados rebrotan, pero en la isla una lenga que es cortada, muere. En el norte, los árboles suelen soportar la inundación que producen los embalses; en Tierra del Fuego, no”. Además, destruyen la flora, sus diques obstruyen caminos y afectan la agricultura y ganadería.

El efecto castor en el fin del mundo

Marta Lizarralde, directora del laboratorio del Centro Austral de Investigaciones Científicas, insistió en la necesidad de un proyecto “permanente y a largo plazo”. “El castor es un ingeniero hidraúlico perfecto, pero destructivo”, lanzó.

Fuente: Infobae y Clarín

 

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