miércoles 20 de marzo del 2019

jueves 21 septiembre de 2017

¿Qué es el agujero de ozono y cómo nos afecta?

¿Para qué sirve la atmósfera? ¿Qué es el agujero de ozono y cómo nos afecta? ¿Es más grande en la Patagonia? La importancia de vivir en la Tierra con responsabilidad. La ciencia nos sigue enseñando.

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El planeta Tierra está envuelto en una masa gaseosa denominada atmósfera -comúnmente “aire”- compuesta teóricamente por un 78% de Nitrógeno, 21 % de Oxigeno, y el 1% restante es Argón, Dióxido de Carbono, Neón , vapor de agua y ozono en menores proporciones variables, y diferentes óxidos gaseosos en cantidades menores.

Esta composición gaseosa varía en función de la capa atmosférica que se considere, ya que esta masa comprende cinco capas bien diferenciadas. Es más densa cerca de la superficie terrestre volviéndose cada vez más tenue hasta alcanzar el espacio, donde ya solo hay vacío.

¿Para qué sirve la Atmósfera?

Cumple con tres funciones fundamentales que hacen posible la vida en la Tierra: evita que haya temperaturas extremas entre el día y la noche, filtra las radiaciones ultravioleta del sol, y permite la respiración de los seres vivos cercanos a la primera capa.

¿Y dónde está el agujero?

Hubo un momento de gran preocupación mundial, ya que en 1990 disminuyó la concentración de ozono en la Antártida, de 1.6 a 3.0 %, y la radiación UV-B se incrementó entre el 3 y 6 %.

Se habló de un “agujero” en la atmósfera, sin embargo, no lo era literalmente hablando, y está lejos de serlo, es mejor dicho un adelgazamiento del espesor de la capa de ozono presente en la composición normal de la atmósfera, por el efecto vórtice polar que se produce y persiste durante todo el invierno polar en el hemisferio sur. El vórtice es una masa de aire aislada, una especie de ciclón permanente o de remolino, difícil de visualizar por encontrarse en la tropósfera en ambos polos terrestres.

Sobre la Antártida, todas las primaveras este fenómeno deja aumento de la radiación UV y destrucción de la capa de ozono, por eso empezó a ser un tema de gran importancia en la Patagonia, aunque hay estudios recientes que detectaron situaciones similares en el hemisferio Norte también, por lo tanto el fenómeno adquirió carácter global.

El ozono es un gas que presenta su máxima concentración en la estratósfera, en torno a los 25 km desde la superficie terrestre, actuando como un escudo contra los rayos ultravioletas del sol, dañinos para los seres vivos, evitando que éstos alcancen la Tierra.

Es un gas “pariente” del oxígeno. Tiene olor punzante, es irritante y tóxico en altas concentraciones.

En la tropósfera – la capa más próxima a la superficie terrestre- el ozono se destruye por la presencia de compuestos con Carbono, Flúor, Cloro y a veces Bromo. Son los clorofluorcarbonados y halocarbonados que se empleaban (o se emplean) para la producción de frío en frigoríficos, heladeras y aparatos de aire acondicionado; también como propelentes en aerosoles de desodorantes, medicamentos, artículos de limpieza y como componentes de los sistemas de extinción de incendios; también en la fabricación de plásticos expandidos.

Son ajenos a la composición del aire por eso son nocivos para la salud, destruyen al ozono en reacciones muy energéticas, porque se combinan con él cuando quedan atrapados en el vórtice polar, motivando el adelgazamiento no deseado. También son responsables de este efecto, los óxidos producidos en importantes cantidades por motores de combustión del transporte urbano y aéreo.

El uso y descarte descuidado y descontrolado de todas estas sustancias termina provocando contaminación atmosférica, cuya principal consecuencia se ve en la salud del ser humano que puede sufrir mutación genética, cáncer, enfermedades oculares, pérdida de defensas en su organismo; de igual modo es causante de efectos negativos para la agricultura y las plantas.

Por suerte, hay estudios que revelan que esta situación se está revirtiendo. Los acuerdos internacionales sobre el cuidado del ambiente y las fuertes campañas de concientización que se llevan a cabo en los países desarrollados, van dando sus frutos, como así también las iniciativas mundiales dirigidas a enfrentar el cambio climático.

El cuidado de la capa de ozono tiene su Día Internacional. En 1994, la Asamblea General de Naciones Unidas proclamó el 16 de septiembre “Día internacional de la preservación de la capa de ozono”, en conmemoración de la fecha de la firma del Protocolo de Montreal sobre sustancias que destruyen la capa de ozono.

A ver si podemos también lograrlo en nuestra región. “La Tierra no es herencia de nuestros padres sino un préstamo de nuestros hijos”

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