viernes 22 de noviembre del 2019

jueves 2 agosto de 2018

Buenas intenciones y malas costumbres

El drama de los animales domésticos abandonados es una realidad. En la Patagonia puede ser el comienzo de la propagación de enfermedades graves y que afectan a chicos y grandes. Los detalles en esta entrega de nuestra divulgadora científica.

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Cuando caminar por veredas y calles de algunas ciudades chubutenses, es un desafío, se torna desagradable y hasta problemático a causa de un hecho en el que toda la población -habitantes y gobernantes- deberíamos poner atención.

Me refiero a la superpoblación de perros callejeros, y no digo exclusivamente a los que nacen, viven, se reproducen y mueren abandonados a su destino en las calles. Incluyo también y especialmente, a los perros que tienen “dueños”, que forman parte “supuestamente” de una familia, que son adquiridos con distintas intenciones, ya sea como guardianes o como mascotas, pero que ¡viven en la calle!

Los perros ovejeros y su trabajo en la región

Es de imaginarse que si un perro llega a una casa, será incluido en ella para vivir como vive la familia que lo aloja, esto significa que será alimentado correctamente, visitará al veterinario o a los centros de zoonosis locales, cuando corresponda para ser vacunado, será higienizado para evitar enfermedades (propias o de sus convivientes) y saldrá a pasear y distraerse acompañado de sus amos, para que no se pierdan, para que no ataquen a inocentes o descuidados, para que no ensucien donde no corresponde. Y acá está el punto.

Las ciudades del Valle Inferior del Río Chubut adolecen de este problema. Trelew, Puerto Madryn, Rawson, muestran veredas, jardines, canteros, etc, muy sucios y contaminados biológicamente como consecuencia de los excrementos de perros. Pareciera que nadie se hace cargo, los empleados de la limpieza de calles claramente no se ocupan y los dueños de los animales que causaron la suciedad, parecen mirar para otro lado, porque saben positivamente que son los responsables, pero no asumen la parte que les corresponde.

Se advierte la carencia de educación sobre la tenencia responsable de animales de compañía; el bienestar de los animales pocas veces ha sido considerado como un hábito social, en nuestras provincias patagónicas (y tal vez en nuestro país).

Hemos de saber que la materia fecal de perros contiene parásitos, por lo tanto transmiten enfermedades parasitarias; también contienen virus por lo que se puede transmitir la rabia; contienen bacterias que pueden provocar enfermedades gastrointestinales y oftalmológicas, y también pueden transmitir leptospirosis que provoca problemas renales y aborto en embarazadas. La materia fecal infectada contamina el agua, el pasto, la tierra, las verduras.

El drama de los perros abandonados

Si los perros se alimentan de cualquier forma en la calle, están expuestos a comer vísceras o carnes crudas y desarrollan un parásito llamado hidatidosis, que al ingresar al organismo humano forma un quiste en el hígado. La hidatidosis es considerada la enfermedad animal más importante en la Patagonia Argentina. Y los perros son parte del ciclo doméstico de transmisión, lamentablemente instalado en todo su territorio.

Los huevos de los parásitos flotan en el medio ambiente y pueden ser absorbidas por una persona al respirar, por eso el riesgo es generalizado. Y las enfermedades parasitarias son crónicas, esto quiere decir que un niño puede ingerir huevos de parásitos y recién enfermar de adulto o luego de muchos años.

Opino que habría que promover institucionalmente, un registro de perros, así se desarrollaría mejor la responsabilidad sobre las mascotas domésticas. También se podría incluir entre los contenidos educativos, mayor información sobre las mascotas, sobre los deberes y derechos de quienes las adquieren, algunas recomendaciones sanitarias básicas, dicho en pocas palabras, mayor educación pública.

Y asociado con esto último, podrían organizarse más reuniones o jornadas, capacitando acerca del concepto de esterilización y castración, para desarticular mitos que sostienen ideas erróneas sobre ese tema prioritario a la hora de decidir tener un perro en casa, porque al no esterilizar a nuestros compañeros, pueden sufrir la formación de tumores en su sistema reproductor. No todas las mascotas deben ser reproducidas, porque existe un grupo de enfermedades que se transmite de generación en generación animal como la displasia de cadera, la atrofia gradual de retina, la agresividad o la timidez.

Creo que poca gente no debe querer a los perros, son adorables, pero son seres vivos que requieren cariño responsable para vivir como se merecen.

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