martes 22 de enero del 2019

martes 24 abril de 2018

La ciencia también tiene cara de mujer

El reclamo femenino por la igualdad es de larga data. El fin de las guerras, el derecho al voto, a mejoras laborales y otros pedidos se han sucedido a lo largo de la historia. En el terreno científico las mujeres también dejan huella y marcan tendencia en estudios reveladores.

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Pasó el mes de Marzo y las mujeres dejaron otra vez sus huellas. El 8 de marzo de 1910 fue declarado Día Internacional de la Mujer en Copenhague, luego los hechos marcaron a Marzo como el Mes de la Mujer, después de que transcurriera mucho tiempo reclamando acciones para visibilizar el pensamiento, la capacidad, la voluntad, la fortaleza de las mujeres.

Ya en la antigüedad en la Grecia poderosa, una mujer inició una huelga por el fin de las guerras que sostenían los hombres; en la Revolución Francesa de 1789, las mujeres parisienses marcharon hacia el Palacio de Versailles para reclamar por el sufragio femenino. Y así desde aquel tiempo a la fecha, no se dejan de escuchar las voces de las mujeres pidiendo reconocimiento igualitario de derechos en la sociedad como ciudadanas, en los trabajos con las jornadas laborales, las pagas, los horarios.

En el mundo científico no ha sido diferente. Sin embargo han ocurrido cosas gratificantes también en marzo. Este año, precisamente el día 22, la Profesora y Dra. en Ciencias Biológicas e investigadora del CONICET, Amy Theresa Austin, recibió nuevamente – porque ya en 2015 también lo había recibido- el Premio L’Oreal UNESCO en el área de Ecología y Ciencias Ambientales, reconociendo su importante aporte a la comprensión de la ecología en ecosistemas terrestres, en paisajes naturales y modificados por el hombre.

Ella ya había sido calificada por una investigación que se relaciona con nuestra región patagónica: “Efectos de las forestaciones sobre los ciclos de carbono y nitrógeno en los ecosistemas naturales de la Patagonia, Argentina”, esto es cómo influyen las plantaciones de pino en la estepa y en el bosque nativo, en los controles del balance entre los ciclos de esos elementos vitales y las emisiones de dióxido de carbono, uno de los responsables del calentamiento global, comparando ecosistemas naturales y modificados.

Destaco esta premiación por ciertos motivos. Por un lado, porque como dije, en ciencia no ha sido muy diferente la lucha por un mejor lugar para las mujeres. Para María Curie fue muy difícil sostener la supremacía sobre su propio marido, Pedro, con quien compartió el Premio Nobel de Física convirtiéndose en la primera mujer con ese Premio, en 1903, y recibiendo luego otro Nobel, en Química. En este sentido sólo el 5% de estos Premios corresponde a mujeres, en 116 años de historia y ¡no es precisamente porque no hay mujeres investigadoras!

Por otro lado, el tema objeto de estudio de la Dra. Austin es el área de la provincia de Neuquén, en la que ha centrado su interés: Junín de los Andes, Lago Lacar, Lago Lolog, Lago Meliquina y la cuenca del Río Quemquemtreu. ¡Por eso hoy es mi tema!

Siguiendo con el razonamiento, en Argentina el 52% del total de investigadores registrado en el CONICET (recordemos que es el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas), corresponde a mujeres, aunque desde el Observatorio de Género del Consejo de la Magistratura (Poder Judicial de la Ciudad de Buenos Aires) sostienen que hay un “techo de cristal” que impide a las mujeres el ingreso o el ascenso a cargos superiores en ciencia.

Así y todo, nuestro país se destaca en mujeres premiadas. Volviendo al galardón entregado por la alianza L’Oreal-UNESCO, en 2015 fueron dos argentinas las que tuvieron el honor de recibir el suyo: ya mencioné a Amy Austin y debo decir que la otra argentina galardonada por sus estudios en Medicina Regenerativa, fue la becaria post-doctoral Julia Etulain, que se desempeña en el Instituto de Medicina Experimental del CONICET en un Laboratorio de la Academia Nacional de Medicina.

En relación a los premios, y diferenciándose del Nobel en varios aspectos,se instituyó en París el Premio L’Oreal-UNESCO que surgió mediante la alianza entre la compañía de cosméticos francesa L’Oréal y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), que anualmente desde 1998 premia la labor de 5 mujeres en la ciencia, para las regiones África y Medio Oriente, Asia-Pacífico, Europa, Latinoamérica y Caribe.

Y como no puede ser de otra manera, dejo para el final una frase de una mujer de ciencia “nunca me harás creer que las mujeres fueron hechas para caminar sobre zancos”. María Curie

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