domingo 22 de septiembre del 2019

miércoles 11 septiembre de 2019

¿Encontraron restos de un delfín en el borde de la meseta?

Dicen que la provincia de Chubut descansa sobre un manto de fósiles. Si es verdad o no, en el Museo Egidio FeruglioMEF de Trelew, se investiga en el mar y en el suelo, la historia de los últimos cuatrocientos millones de años de la Patagonia argentina. Y hasta allí llegó el mensaje de un ciclista que encontró en las bardas trelewenses, ciertos restos de lo que después se confirmó que había sido un delfín.

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Me parece que el inicio de este artículo no va a empezar por el principio. Creo que el MEF y sus investigadores, se merecen un par de párrafos propios, porque es el museo paleontológico más importante de Sudamérica. La historia de millones de años hacia el pasado, de las formas de vida que poblaron la Patagonia, está contada e interpretada de una manera moderna y no convencional en ese centro de actividades científicas, que reúne investigadores dedicados a descubrir y estudiar fósiles de criaturas marinas, plantas y animales terrestres y acuáticos.

Está ubicado en la ciudad de Trelew, provincia de Chubut. Una zona que forma parte del Valle inferior del Río Chubut, única fuente natural de agua que corre desde la cordillera hacia el mar, y cuya desembocadura dista 25 kilómetros de la ciudad.

Dicho esto, veremos que, como todo valle, está comprendido en una depresión del terreno recorrido por el río, que en este caso es la meseta patagónica, esta ecorregión tan típica del sur argentino por estas latitudes. Desde el valle la meseta se divisa claramente y en sus bardas se practican varios deportes, por ejemplo, senderismo, trekking, ciclismo y otros.

Recordaré al lector, que “la barda” se refiere al borde de la meseta, y es una expresión muy patagónica adaptada al paisaje, ya que en el diccionario aparece como un “lugar lleno de espinillos”.

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Por allí circulaba en su bicicleta deportiva, como tantos otros días, un guía de turismo apasionado por la geología. En sus declaraciones manifiesta que se identifica con esos senderos sureños, y mira con ojos particulares todo lo que ve en esa zona tan especial para él, por eso cuando advirtió un hueso dentado que le llamó la atención por su forma y tamaño, envió un mensaje que llegó al MEF, desde donde acudieron técnicos palentológicos y adelantaron que podía tratarse de un delfín prehistórico, descubierto a la superficie por efecto de la erosión del viento y la lluvia. La presunción luego fue confirmada en parte, por los investigadores que aislaron la zona para preservar la pieza y para comprobar si había algunas más.

Los científicos reconocieron efectivamente que se trataba de la mandíbula de un delfín que vivió en el período comprendido entre veintitrés y dieciséis millones de años atrás, y que pertenecía al género Notocetus, familia Squalodelphinidae, es decir delfines de río. En ese tiempo, se registró la existencia de una variada diversidad de especies de delfines, que afloraron mayormente en la zona de Gaiman, en provincia de Chubut, y en Monte León provincia de Santa Cruz.

El hallazgo fue preparado convenientemente para su traslado al Centro Nacional Patagónico CENPAT-CONICET, institución que, en esta oportunidad, se está dedicando a su estudio. Los detalles, características, especificidades del resto fósil encontrado serán dados a conocer, en cuanto ese delicado trabajo finalice.

 

 

 

 

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