lunes 28 de septiembre del 2020

martes 27 agosto de 2019

Especies al borde de la extinción o una crónica de desapariciones anunciadas

Hay voces que lo anuncian desde hace tiempo, existe un riesgo global de extinción de especies que ponen en peligro nuestros alimentos, remedios y agua potable, incluso los recursos de subsistencia de millones de personas.

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La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) ha generado una forma de publicar periódicamente el estado de situación de los grupos de animales y plantas en peligro de extinción. Son los Libros Rojos (o Listas Rojas).

Desde 1964 esa información representa la fuente de datos más completa del mundo sobre el riesgo de extinción de especies; algo así como un inventario que permite alertar sobre el estado de la biodiversidad mundial y permite a quienes toman decisiones, en cada nación, considerar las mejores opciones para la conservación de las especies animales y vegetales.

Esta importante organización, tiene oficinas en más de 50 países, una de ellas es la Oficina Regional Sudamericana con sede en Quito en 1991 a instancias de la invitación del gobierno de Ecuador. Desde allí sostienen que la combinación de la pérdida de biodiversidad con la falta de equidad muestra la urgencia de actuar en la región de una manera más articulada y sistémica. Se orienta hacia la conservación de la naturaleza y el progreso humano, los cuales consideran que no se excluyen mutuamente.

La oficina Regional desarrolla numerosos proyectos y otros tantos ya concluyeron, impactando en distintos ecosistemas de la Amazonia, zonas marinas costeras, montañas y páramos, El Chaco, la cuenca de la Plata, la Mata atlántica, y otros.

Por nuestro país se publicó en 2012 el Libro Rojo de los Mamíferos Amenazados en Argentina, una obra de autoría múltiple que en las instituciones IADIZA-CONICET, CCT- Mendoza e ICB, UNCuyo, Campus Educativo Malargüe, Mendoza – que facilitaron la infraestructura y logística- recategorizaron especies y brindaron información actualizada.

En Europa se difundió a principios de este año, la Lista Roja de Orteópteros (insectos tales como los saltamontes, grillos o chicharras); es un estudio conjunto entre la Unión Europea y la UICN que detectó el significativo descenso del número de individuos de ese grupo de animales, que parece haber quedado sólo en el recuerdo infantil de las generaciones adultas.

Para entomólogos de Murcia, España, empezó siendo una curiosidad basada aparentemente en una sensación. Luego se convirtió en un desagradable hecho comprobado científicamente. En forma aproximada, el 30% de las especies de ortópteros evaluadas, están amenazadas y algunas en peligro de extinción, aunque es muy difícil reconocer más precisión en los datos, debido a la variedad de especies, o por su distribución y número de individuos.

En Alemania, los investigadores han registrado un 80% menos de mariposas nocturnas; en Cataluña desde el Instituto de Biología Evolutiva, indican que las libélulas desaparecen cuando se canalizan ríos.

Es decir que la destrucción y transformación de hábitats a manos del urbanismo -como el caso anterior- o el turismo, o la agricultura intensiva, son responsables de las pérdidas de especies, originando modificaciones en las cadenas tróficas que pueden ser fatales, los ecosistemas cambian y con ellos las condiciones de vida de los seres vivos que en ellos se desarrollan.

La UICN reúne a más de 1.300 Miembros pertenecientes a Estados soberanos, agencias de gobierno y organizaciones de la sociedad civil, ONG y de pueblos indígenas, con más de 10.000 expertos internacionales, conformando la red ambiental más grande y diversa del mundo.

Es autoridad mundial con relación al estado de la naturaleza y los recursos naturales. También en lo que hace a las medidas necesarias para protegerlos.

Se creó en 1948 en la ciudad francesa de Fontainebleau, y surgió como la primera unión medioambiental mundial, con la intención de propiciar la cooperación internacional y proveer conocimientos científicos y herramientas con miras a guiar las acciones de conservación.

Sostiene como visión un mundo justo que valora y conserva la naturaleza, y como misión influenciar, alentar y ayudar a las sociedades de todo el mundo a conservar la integridad y diversidad de la naturaleza y asegurar que todo uso de los recursos naturales sea equitativo y ecológicamente sostenible.

Diría que sus anuncios a través de informes periódicos, proyectos y publicaciones son documentos de incalculable valor.

 

 

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