miércoles 23 de enero del 2019

jueves 31 agosto de 2017

Flamencos, pintura patagónica y química ¿qué tienen en común?

Desde tiempos inmemoriales el ser humano ha encontrado en el Arte la manera de expresar su forma de ver el mundo. Los caminos que los llevaron a poder plasmar en una tela, papel o roca esos pensamientos han sido casi infinitos. Pero hace siglos o ahora, los pintores descubren en la Naturaleza los pigmentos que los ayudan a expresarse.

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Accedí a la novela de Federico Andahazi, “El secreto de los flamencos” que además de ser muy entretenida, resultó ser inspiradora ya desde la contratapa porque el escritor comenta allí que los pintores flamencos dominaban el misterio alquímico de los pigmentos.

Este dato despertó mi curiosidad; es que estos artistas de la zona europea de Bélgica, muy famosos durante el 1400 -el año que inauguró un siglo exitoso para el arte- estaban muy interesados por la materia, tanto como por la pintura gótica internacional, con una visión más humana y cotidiana de lo religioso y lo histórico.

Tal vez sea importante recordar que la alquimia fue el conjunto de prácticas precursoras de la ciencia química actual. Y que la materia -constituyente de todo lo que nos rodea-es uno de los núcleos de estudio de la química.

De modo que ya hay una aproximación de respuesta a una parte de la pregunta del título de esta columna: los pintores belgas del Quattrocento eran muy conocedores de prácticas que les permitieron lograr hermosos colores en sus obras, por ser artistas interesados en la materia consecuentemente lo fueron de los pigmentos naturales.

Éstos son compuestos colorantes. Hay pigmentos naturales, y artificiales obtenidos industrialmente. Los primeros se extraen de sustancias naturales, por ejemplo de una planta con hojas verdes se puede obtener clorofila, justamente es un colorante verde. De las uvas, las moras, las frambuesas, y los arándanos se puede extraer la antocianina que colorean de rojo-morado. El óxido de hierro puede presentarse de color amarillo, rojo, marrón o negro y es natural porque se obtiene de minerales – la magnetita y la hematita-. Los pigmentos colorantes se utilizan desde la antigüedad hasta hoy en día, incluso algunos en gastronomía como es el caso de la cúrcuma, especia obtenida de un arbusto que se usa desde hace más de cuatro mil años.

El proceso de obtención de los colorantes que provienen de frutas y verduras – que son los alimentos más coloreados y de los que podemos hablar en otro encuentro- responde a métodos de extracción propios de la química orgánica y que se basan en la solubilidad en aceite y solventes orgánicos como el alcohol, o sencillamente en agua.

¿Y EL ARTE PATAGÓNICO QUE TIENE QUE VER CON TODO ESTO?

Leonardo Mezzetti, docente y museólogo de Trelew nos hace saber que entre las décadas de los ’60 y los ‘80 se empezó a manifestar un ambiente favorable en la provincia de Chubut, para las producciones artísticas, con muestras y salones en los que se socializan obras de pintores, dibujantes, ceramistas, grabadores, entre otros, que desempeñan su labor en El Maitén,  Gaiman,  Playa Unión,  Puerto Madryn y también en Trelew, y que trabajan con materiales como óleo, acuarela y carbonilla.

Leonardo Mezzetti

Y acá está el detalle coincidente que quiero destacar: las pinturas al óleo, ¡como las de los flamencos!

Como yo no soy pintora, no puedo hablar en detalle de la técnica, pero sí de los compuestos que se utilizan para pintar.

Estas pinturas tan bien logradas desde hace más de seiscientos años tienen como característica principal, su naturaleza oleosa, o sea aceitosa, porque los pigmentos originales que se obtienen en polvo, toman una consistencia de pasta una vez mezclados adecuadamente con aceites.

Así es que los flamencos utilizaron con frecuencia el aceite de nuez, aunque se dejó de usar porque entra en proceso de rancidez más rápido que el aceite de lino o de amapola, que se utilizan actualmente, según se desee más brillo, más fluidez o más rapidez, cualidades propias de este tipo de pinturas. La rancidez es la oxidación del aceite al que le hace perder propiedades originales no deseadas.

Nuestros pintores patagónicos seguramente saben hoy más aún que aquellos pintores flamencos sobre pigmentos colorantes, aceites y pinturas al óleo, pero disfrutan como ellos de una actividad envidiable como lo es la pintura, en base a su talento y dedicación.

Dice el cantautor brasileño Gilberto Gil en una hermosa canción, que “El arte es hermano de la ciencia, los dos son hermanos de un Dios fugaz”.

 

 

 

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