jueves 06 de diciembre del 2018

miércoles 8 agosto de 2018

La flora patagónica de la cordillera al mar

La Patagonia tiene un vasto territorio en el que se distribuyen plantas y árboles con propiedades medicinales, protagonistas de fábulas y de uso gastronómico. Algunas nativas y otras no, lo cierto es que dan identidad a la región. Nuestra divulgadora científica nos deja todos los detalles.

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Hay un lugar en el mundo denominado Patagonia, que le debe su nombre a alguna razón vinculada con el tamaño de sus primitivos habitantes. Este lugar configura una zona al sur de la Argentina con características propias, y está dividida en 5 provincias. Se podría afirmar que hay una identidad muy fuerte más allá de los límites geográficos, relacionada con que es una de las zonas más australes del mundo, donde las actividades y las expectativas son compartidas por una escasa población en relación a los grandes espacios territoriales.

Se destacan dos grandes regiones que estructuran la composición de la Patagonia. La cordillera y la meseta. Y obviamente están caracterizadas por distintos relieves marcados por el clima siempre frío, que definen la flora y la fauna propias.

La belleza de los bosques patagónicos

Hablaré de la flora y aclaro que voy a nombrar a las especies por el nombre común, no como correspondería hacerlo por el nombre científico, que evitaría confusiones, ya que estamos en una sección de divulgación científica que permite hacer la lectura más fácil.

En las montañas hay mucha humedad lo que determina que sus laderas estén cubiertas de bosques. Esta comunidad de organismos vegetales y animales conforma una red ecológica con un equilibrio que se intenta mantener.

En los bosques de Neuquén habitan el pehuén, la lenga, el ñire, la caña colihue y otras especies. Más al sur hay un bosque que está siempre verde, caracterizado por coihues que conviven con cipreses, amancay, frutillares, violetas y las especies protegidas de alerces y arrayanes. Es la zona del Parque Nacional Los Alerces. En las secciones cordilleranas más secas, ocupan grandes áreas las lengas y ñires, maitenes, raulíes y chacay. Y en sectores extremos al oeste de Santa Cruz y sur de Tierra del Fuego el guindo es la principal especie junto con la lenga y el ñire.

En la meseta en cambio, la diferencia de clima hace que los bosques desparezcan dejando lugar a la estepa, en la cual la vegetación está adaptada a la sequía y a los fuertes vientos. Se divisan matas bajas, espinosas y compactas de jarilla, sampa, alpataco, entre otros arbustos. Y junto a los ríos hay juncales, jarilla de ríos y sauce colorado como única expresión arbórea nativa. Por fuera de estas zonas y en algunos pantanos puede haber coirones, quilambay y otros, y en zonas de inundación periódica puede encontrarse el mallín y el junquillo.

Jarilla

El material vegetal autóctono de la zona costera es la turba, material en descomposición que se acumula en condiciones de lluvia, bajas temperaturas y suelos permeables, sobre la cual se desarrollan musgos, líquenes y pequeños juncos.

Hasta acá una descripción de la flora nativa, sin embargo se puede observar el crecimiento de árboles exóticos, es decir traídos de otros lugares e introducidos en el territorio patagónico.

Es el caso la acacia blanca en el noroeste de Chubut, especie espontánea en el Este de los Estado Unidos; otro caso son las distintas clases de álamos, originarias de América del Norte y de Asia, cuya madera tiene mucho uso en carpintería y como leña en casi todo el territorio chubutense y rionegrino.

Dentro de los exóticos también se puede mencionar el fresno, originario de Eurasia y América del Norte, que provee hermosa sombra y su madera se utiliza en mueblería. El olmo que viene también de Eurasia está muy difundido en veredas urbanas de Trelew, por ejemplo.

El pino insigne es muy característico en la cordillera, sin embargo no es autóctono, es exótico. Hay otros tipos de pinos igualmente difundidos. De igual forma, el sauce original de Europa y Norte de Asia, muy distribuido en la Patagonia crece a la orilla de los ríos formando llamativas galerías, utilizadas como refugio de animales.

Retamas en la cordillera

Finalmente y a sabiendas de que algunos lectores se van a desilusionar, tengo que decir que la mosqueta y la retama son originarias de Europa, por suerte son arbustos que se han adaptado muy bien a nuestro suelo; con la mosqueta se fabrican dulces y mermeladas y también cremas y productos cosméticos afamados. Y las retamas adornan el paisaje cordillerano desde la primavera hasta el verano.

Este fue un pantallazo que permite ahondar sobre el tema a los más curiosos.

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