jueves 21 de marzo del 2019

jueves 5 octubre de 2017

Viento, plumas y ser livianos como las aves para pensar

Las aves y su comportamiento son objeto de investigación de los científicos. Pero también de los amantes del avistaje, la fotografía y la Naturaleza. Algunas curiosidades de las aves que habitan nuestra tierra y varias inquietudes que nos dejarán pensando en otra columna reveladora de nuestra divulgadora científica.

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El título de esta columna no me pertenece, es una bella reflexión de Juan Salvador Gaviota, la fábula de Richard Bach que trascendió todos los límites de la literatura. La tomé por su genialidad para introducirme en un nuevo tema: las aves.

Un día de 1928 el viejo diario “La Razón” propulsó la elección de un ave para ser considerada “el ave de la Patria”. En la encuesta resultó elegido el hornero, como símbolo argentino que representa a todos esos animales, tan atractivos por su capacidad de volar, por sus plumajes llamativos en muchos casos y que emiten armónicos cantos en muchos otros.

Pero este hecho no fue suficiente en la agenda de quienes tienen gran consideración por las aves; en 1982, la agrupación Aves Argentinas decidió establecer el “Día nacional del Ave” con el fin de dedicar un día al año para concientizar sobre la importancia de programar planes en defensa de nuestras aves, e impulsar el amor y respeto que se merecen como seres vivos. Se eligió el día 5 de octubre porque ese día se conmemora a San Francisco de Asís, hombre enamorado de la naturaleza sobre quien se sostiene la leyenda de que hablaba con los pájaros.

En la Patagonia particularmente, hay un despliegue de aves propias del clima y del relieve que vale la pena analizar, desde el punto de vista científico, y conocer desde el punto de vista de la curiosidad.

Pero en principio destacaré la elección del hornero como símbolo nacional de las aves. Me interesa hablar de la construcción de su nido, que es donde las ciencias pueden aportar comentarios. ¿Qué sabemos de esos nidos que con facilidad se observan sobre los árboles? Sobretodo se dejan ver en los postes de luz y en árboles a la vera de las rutas.

El hornero construye su hábitat junto a su pareja quien allí pone los huevos hasta el momento de que nazca la cría.

Después de las lluvias queda la tierra mojada, el barro ideal para la construcción, que junto a restos de raíces, pequeños tallos o ramitas flexibles y secas, el hornero y su pareja unen y esculpen juntos hasta lograr una masa arcillosa, formando en pocas semanas una especie de horno grueso, que se seca al sol y se endurece de tal forma que soporta climas adversos y permanece en buen estado durante años, cobijando a la familia de este obrero albañil perfecto, y brindando un ejemplo de arquitectura sustentable, porque esa estructura construida con los materiales disponibles, es firme y duradera e incluso la pueden utilizar otros animales.

Nobleza obliga en la conmemoración del día de las aves ¿cómo no hablar del Hornero?

EN LA PATAGONIA

De todos modos, también me obliga el suelo en el que vivo. En las costas patagónicas se encuentra uno de los ecosistemas más amigables para las aves, hay más de 180 especies que viven en la Península Valdés, justamente en la Isla de los Pájaros, o viven en su cercanía.

Me detengo en la gaviota cocinera, que es la que lastima a las ballenas, que se extiende desde allí hasta Tierra del Fuego y las Islas Malvinas.

Es la especie más abundante en este litoral marino, esa de cuerpo blanco, alas negras y pico grueso de color amarillo. Ponen de dos a tres huevos en sus nidos, se van y retornan todos los años a la misma zona. Se alimenta de los recursos que encuentra entre la bajamar y la pleamar, aunque como ha encontrado otras oportunidades para alimentarse, con comida que deja el hombre, su población ha aumentado notablemente.

Visitan basurales a cielo abierto, comen insectos, se han vuelto carroñeras porque comen restos de peces muertos, roedores, etc.

Y hay dos detalles ciertamente tristes en este comportamiento. Por un lado, han sido atraídas por sitios contaminados, y la contaminación es efecto del comportamiento humano. Por otro lado, las ballenas francas son atacadas por estas gaviotas que encontraron en su piel y en su grasa, algunas proteínas y lípidos muy apetitosos, por eso han adoptado nuevas conductas en el Golfo, dejan la cabeza fuera, curvan el resto del cuerpo y sacan sólo una aleta fuera del agua, minimizando la zona del cuerpo expuesta en superficie a nuevos picotazos de gaviotas, incluso tratan de sacárselas de encima nadando, permaneciendo más tiempo sumergidas o saltando, que por mucho que nos guste verlas así, estas técnicas evasivas generan en la ballena un mayor consumo de energía y reservas.

Asimismo, es preocupante el contagio de microorganismos causantes de enfermedades en las ballenas.

Por lo tanto, un homenaje en su día y algunas reflexiones para pensar.

“Acostumbrándose a amar y respetar a las criaturas inferiores, el hombre aprenderá también a serlo con sus semejantes” Juan Pablo II

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