miércoles 23 de enero del 2019

martes 27 marzo de 2018

Recursos: la pesca que nos hace llorar

La bondadosa cantidad de recursos naturales con las que cuenta la Patagonia es reconocida en el mundo entero. Una región que podría proveer de energía y productos a otros lugares del planeta, pero que sin embargo, se ve expuesta a desmanejos que la ponen en peligro. Todos los detalles en esta nota de nuestra divulgadora científica.

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Nuestra provincia de Chubut es rica en recursos naturales. Ha sido favorablemente beneficiada en el reparto: la tierra guarda minerales muy atractivos; petróleo aún muy requerido; fauna y flora autóctonas que arriman turismo internacional curioso; viento que barre todo el territorio y con su fuerza se convierte en energía muy apreciada; mar que baña extensas costas y que aloja un mundo subacuático con un recurso particularmente atractivo: la pesca. Y acá me voy a detener.

El extenso litoral marítimo de las costas patagónicas ofrece una variada y rica fauna ictícola, y particularmente la provincia de Chubut se ubica entre las únicas cinco provincias con esa geografía. Esto hace que la pesca se haya convertido en una importante actividad económica. Su desarrollo está en expansión, ya que se limitaba al consumo poco exigente, y a escasas comodidades portuarias. Ahora ya no es tan así.

La belleza de Península Valdés.

Desde el punto de vista alimenticio hay que decir que el valor nutricional del pescado y de los mariscos es altamente positivo, ya que aportan proteínas que igualan o aventajan a las provenientes de la carne de vaca, porque además proporcionan vitaminas A y D y minerales como el fósforo, el magnesio y el yodo. El aspecto contradictorio de esta alimentación viene dado por su rendimiento, ya que de cada 100 gramos de pescado o mariscos, sólo se aprovecha la mitad, porque se desechan partes no comestibles.

Retomando el tema de la pesca diré que es principalmente industrial y la obtención de moluscos bivalvos es artesanal. Entre los productos de gran valor comercial, se destacan especialmente los langostinos en Rawson, y algas como en el resto de las costas de Santa Cruz, Tierra del Fuego e Islas Malvinas.

A propósito de las riquezas marítimas vale la pena destacar los productos abundantes en otras costas patagónicas, como las centollas y cholgas en Ushuaia, pulpitos en San Antonio Oeste, y surini-kani-kama en Puerto Deseado.

Pero volviendo a Chubut, hay gran variedad de peces, entre los que sobresalen la merluza, y luego por volumen se puede mencionar el abadejo, el salmón de mar, el mero, el gatuzo, el pez gallo, el róbalo, algo de pejerrey y otros.

Gastronomía con identidad patagónica

En cuanto a moluscos, es significativa la recolección de calamar, calamarete y los bivalvos como las vieyras, almejas, cholgas y mejillones, sobre los que recae la prohibición de consumo durante la veda por marea roja, fenómeno del que me comprometo a divulgar conceptos valiosos en otro artículo.

Hay instalaciones de industria pesquera y procesamiento, y la flota pesquera provincial comprende embarcaciones costeras y de altura. En la producción provincial se destaca Puerto Madryn con elevado porcentaje, tanto de mariscos como de pescados.

Es decir que la región es más que rica en el recurso pesquero. Pero pareciera que no alcanza el control desplegado por las autoridades, ni la legislación vigente, como para protegerlo y dejar que sea productivo en el marco de las leyes nacionales e internacionales. Porque da vergüenza tener que hablar de los operativos en la misma provincia de Chubut, que dan cuenta de la salida de langostinos en forma totalmente delictiva, que no hacen más que profundizar el daño que también producen otros países que infringen todo límite geográfico y legal y avasallan los derechos de nuestra región con extracciones abusivas.

Es alarmante el crecimiento de la salida ilegal del recurso pesquero del territorio. Hace algunas semanas nuevamente un camión con una importante carga de langostinos intentaba seguir camino hacia fuera de la provincia con una guía falsa. Trasladaba 15 toneladas.

¿Qué hacemos los habitantes patagónicos en especial para evitar esta depredación? No sólo es cuestión económica y beneficiosa para algunos, sino que el ecosistema se destruirá, la cadena alimentaria se está rompiendo con la desaparición de especies que sirven de alimento, el equilibrio ecológico se ve resentido en el océano.

¿O no sabemos que pingüinos, focas o ballenas pueden quedarse sin alimento a causa de estos ataques extranjeros o nacionales? Hay sobrepesca y no es novedad, lamentablemente ha crecido y desde 2013 se difunden estadísticas alarmantes.

Masivo varamiento de delfines en el Golfo Nuevo

El cambio climático está haciendo estragos, sí es cierto, menos hielo y más agua, el ambiente va cambiando y eso trae consecuencias que empezamos a ver, pero a corto plazo el hombre y sus actividades o su desidia, acechan con significativos resultados negativos. El turismo poco responsable y las prácticas de pesca no sustentables son ejemplos evidentes.

Se han escrito lamentables reportes sobre los derrames de buques petroleros que circulan en torno al Golfo San Jorge o las islas Malvinas, ¿cuándo se alzarán más voces en contra? ¿Cuándo seremos más los que exijamos más respeto por el ambiente? Diré una frase que ya acuñaba un historiador romano anterior a la era cristiana: “la unión hace la fuerza”, con lo que quiero significar que sólo la Patagonia unida podrá defender con intensidad sus derechos y lograr resultados acordes a sus merecimientos.

Que la pesca no nos haga llorar.

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