viernes 26 de febrero del 2021

Por: Alejandro Maglione

@MaglioneSibaris

miércoles 5 julio de 2017

Reflexiones sobre lo que nos dejó Madryn al Plato

Pasó la décima edición de Madryn al Plato. Entre ballenas, un mar tentador y la fiesta de la buena gastronomía, la ciudad del golfo revivió su evento y fue todo un éxito. Un infaltable en la lista de invitados de honor era nuestro sibarita amigo, que comparte impresiones, aplausos y detalles del festival que lo trajo a Chubut una vez más.

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¡Por 10 años más! Era una suerte de grito de guerra que profería su alma mater, Gustavo Rapretti, cada vez que le tocó decir unas palabras de agradecimiento a todos los que habían colaborado con esta décima edición del festival más representativo de la gastronomía madrynense.

Las rutinas. Se repitieron algunas rutinas, que ya se podrían decir que se pueden considerar cábalas. Volvieron a ser convocados algunos de los conductores de “Cocineros Argentinos” a hacer su show itinerante. Como soy asiduo concurrente a estas fiestas en el interior de nuestro país, más que frecuentemente me encuentro con estos entusiastas de la cocina mediática de la televisión pública.

En esta oportunidad, al momento de salir al aire, se hizo presente hasta el Intendente municipal, Ricardo Sastre, corroborando el apoyo que brindó a toda la movida tanto el gobierno municipal como el área de turismo de la provincia de Chubut de la mano de Herman Müller.

Juanito y Gustavo Rapretti transmitiendo en vivo para Cocineros Argentinos

Otra suerte de cábala sigue siendo traer cocineros de Buenos Aires, comenzando por la madrina indiscutida, que es la querida Dolli Irigoyen. La carpa frente al muelle que sirvió de escenario, estuvo siempre con un lleno total de público, que siguió las andanzas de Silvia Valdemoros y Gustavo Lena. Este año se presentaron juntos en escena, como una continuidad de la decisión que tomaron hace algún tiempo de seguir juntos por la vida. Verlos cocinar dirigiéndose miradas amorosas, terminó por conmover hasta al más pintado.

Herman Müller, Min. de Turismo de Chubut, Silvia Valdemoros y Ricardo Sastre, Intendente de Madryn

Pedro Lambertini es otra cábala que pareciera haber adoptado Madryn al Plato. Pedro se muestra siempre canchero, didáctico, comprador, y las risas del público festejan siempre sus ocurrencias picarescas. Fui testigo presencial de una joven que se identificó como habitante de Santa Cruz de la Sierra, que enterada de que iba a estar Lambertini en vivo y en directo, se tomó un avión desde Bolivia y se vino a ver a su ídolo de la cuchilla y la tabla azul.

Finalmente Dolli, que había asistido a toda la charla de Pedro desde la primera fila, recibió del joven cordobés un gesto de reciprocidad, al instalarse en el mismo lugar a ver qué haría esta maestra de maestros. Ella aprovechó la oportunidad para intercambiar bromas que hicieron las delicias del público.

Hay que corregir. En muchos lados repito lo mismo al ver que el error se reitera: no se le brinda suficiente espacio a los cocineros locales. Enviar desde el micrófono cálidos saludos a los “cocineros patagónicos” no significó que estos pudieran darse a conocer ni siquiera al público local.

Que monstruos culinarios como Federico Domínguez Fontan se hubiera venido por tierra desde su lugar de trabajo, el hotel Llao-Llao de Bariloche; o que Sebastián Fredes haya cruzado desde Esquel toda la provincia de Chubut, por citar dos ejemplos, seguiré creyendo que amerita que se les brinde un espacio para poder exhibir su talento frente a las cacerolas.

Federico Domínguez Fontán llegó desde el Llao Llao y un servidor: Alejandro Maglione

Pienso que hay que generar la oportunidad para que los periodistas que viajan hasta desde la ciudad de Córdoba, tengan oportunidad de conocer a alguno de los restaurantes que participan del festival con menús a precios muy convenientes. Atención con este dato: el menú promoción continúa hasta el 31 de julio.

También me gustaría un mercado de productores más concurrido y montado con un poco más de glamour. Con una mejor exhibición de los productos. Los artesanos atienden con mucho entusiasmo y cariño, pero varios de los puestos tienen un gran parecido con los de una kermés escolar. Sospecho que con un poco de asesoramiento, todo el espacio se puede presentar más atractivo.

Lo que no falta. Volvió a estar presente el entusiasmo de la gente a la hora de apoyar los “corderos solidarios”. El domingo, el cierre del festival callejero tuvo un día espléndido como marco. Docenas de paisanos haciendo de las suyas a la hora de llevar carbón encendido de aquí para allá. Y sobre todo atender con paciencia a la gente que se acercaba a proveerse de generosas porciones de cordero asado frente al mar.

Muy buena recaudación en el evento solidario

También volvieron a decir presente las ballenas, para los que vinimos de afuera volviéramos a nuestros pagos a contar que la naturaleza vuelve a entregar uno de esos espectáculos únicos en el mundo.

Tampoco faltó la hospitalidad de muchos madrynenses como la familia Bordenave, que en sus restaurantes siempre tienen una mesa para los periodistas curiosos. También vimos merodear al empresario turístico Willie Paats, que parecía no estar involucrado en la organización, hasta que se meneó con un tema de leña que hacía falta para el asado multitudinario. El colega periodista de LU 17, Roberto Suárez, siempre atento a nuestros movimientos. Unos afortunados disfrutamos de la hospitalidad del Hotel Pirén, que nos puso en habitaciones ¡con terraza frente al mar!

Conclusión. Fue un placer haber podido disfrutar del espectáculo de un empeño que se repite año tras año. Disfrutar de la hospitalidad patagónica. Poder recorrer ese mundo de paisajes que se abre a cada curva de un camino. Ver los guanacos corriendo libremente en sus manadas crecientes. Chubut tiene tanto para mostrar, y ciertamente Puerto Madryn es una de sus mejores puertas de entrada

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