viernes 22 de marzo del 2019

miércoles 2 mayo de 2018

El rojo es señal de peligro también en la Naturaleza

Es habitual que en la Patagonia se declare el alerta por marea roja. Los moluscos son un clásico de la gastronomía regional. Pero hay algunos detalles que no se pueden pasar por alto a la hora de consumirlos. Nuestra divulgadora científica descubre los secretos del mar patagónico.

  • Share this on WhatsApp

He hablado en otra columna de la riqueza del mar patagónico, de la recolección de moluscos que es significativa aún siendo artesanal; y he manifestado que se destacan el calamar y el calamarete y los moluscos bivalvos como vieyras, almejas, cholgas y mejillones.

También expresé que sobre estos últimos recae la prohibición de consumo durante la veda por marea roja. Prometí dedicarme a este tema, así que veamos de qué se trata.

En principio me gustaría describir a un molusco bivalvo. Es un animal invertebrado marino, que tiene por lo tanto cuerpo blando y que puede estar cubierto con uno o dos caparazones – de ahí lo de univalvo o bivalvo- o no tener ninguno.

Moluscos bivalvos

Un molusco con un caparazón es el simpático caracol. Moluscos con dos caparazones (bivalvos) son las almejas, las vieyras y los mejillones; los pulpos, los calamares y las sepias son moluscos sin caparazón. Todos ellos mariscos tan afamados porque a todos ellos los comemos en una paella o en cazuelas y si hay platos de comida exquisitos, ¡¡éstos son dos casos!!

Hasta acá todo bien, pero ¿dónde está el problema? Todo empezó en 1980 frente a las costas de Península Valdés, en donde fallecieron dos pescadores que habían consumido mejillones. En realidad el problema de la marea roja existe desde hace siglos, pero a la Argentina y a Uruguay ha llegado hace relativamente poco, con el incremento de tráfico marino.

Es que los moluscos bivalvos se alimentan de plancton, en el que a veces aparecen algas microscópicas con pigmentación rojiza o parda -distintas de las que aparecen en la playa- que en ocasiones favorables de temperatura, luz solar, disponibilidad de ciertos nutrientes y otras condiciones, se multiplican y proliferan masivamente sin control ni previsión, porque puede ocurrir en cualquier momento del año, visibilizándose como una gran extensión roja, de allí el nombre de “marea roja”. Aunque debo aclarar que no siempre que el mar cambie de color significa que haya marea roja, y tampoco siempre que hay proliferación de algas, el mar se tiñe de rojo.

El peligro es que esas algas producen un veneno muy potente y letal. El fenómeno genera contaminación marina a partir de esa toxina venenosa, y la población de mejillones, vieyras, cholgas y demás moluscos bivalvos que se alimentan de ellas, quedan contaminados. A los animales no les sucede nada, ni siquiera cambian de aspecto o color, ni tampoco de olor o sabor, no se detecta la presencia de la toxina a simple vista, sin embargo a los humanos que los consumen les ocasiona IPM, o sea intoxicación por moluscos, cuya primera manifestación es a los treinta minutos de haberlos comido, aproximadamente, con un adormecimiento en la boca, porque la toxina es del tipo de las que paralizan músculos, luego sobrevienen otros problemas neurológicos, como parálisis facial, también en el cuello, vértigo, obnubilación y hasta la muerte por paro cardiorrespiratorio.

Se trata de un fenómeno que se puede dar en todos los mares, y la costa atlántica no está exenta. Por lo tanto las provincias como las de la Patagonia, están expuestas a este inconveniente serio de ambiente y salud. Por eso es que cada provincia es responsable de ejecutar las medidas aconsejadas por las autoridades sanitarias, cuando el fenómeno es detectado, entre ellas la más importante es la veda o prohibición de captura, explotación y comercialización de moluscos bivalvos, mientras se mantenga el alerta de marea roja.

La recolección sin permiso y el consumo son desaconsejados bajo todo punto de vista, ya que la toxina no se destruye ni con el calor de la cocción, ni con el agregado de sustancias ácidas como el vinagre. En cambio, no hay problema al manipular los moluscos o al beber accidentalmente el agua de mar.

El alerta por marea roja se extiende a toda la extensión marina de la Patagonia

En la sede Trelew de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de la Patagonia, hay profesionales en el área de Biología, que se dedican a la investigación en el tema de la marea roja. Se realizan testeos en base a la clasificación por zonas de las floraciones algales nocivas. Chubut aprobó un Manual de Procedimientos para operar en el monitoreo y los resultados son siempre comunicados a la Secretaría de Pesca de la provincia.

Para finalizar, entonces y una vez más, la recomendación es atender los avisos de los organismos de salud, ambiente y educación, y la difusión que se hace en los medios de comunicación, cuando existe la prohibición de consumo de moluscos bivalvos.

Comentarios

LOS MAS LEIDOS EN

Simple Share Buttons