martes 22 de enero del 2019

martes 22 mayo de 2018

Trekking: haciendo camino al andar

Caminar es una de las actividades más saludables. Y si esa caminata es al aire libre en alguno de los paisajes que la Patagonia ofrece, tanto mejor. El contacto con la naturaleza y el cuerpo en movimiento. Los detalles en esta entrega de nuestra divulgadora científica.

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Vamos y venimos dentro de nuestra casa, en el lugar de estudio o de trabajo, a realizar alguna compra pequeña, a ver a algún amigo… vamos y venimos, ¡caminamos! Caminar es la acción que permite el desplazamiento a un animal (no nos olvidemos que el ser humano también lo es). A poco tiempo de nacer, cada especie empieza a caminar.El hombre lo hace alrededor del año de haber nacido aproximadamente. Y utiliza sus miembros inferiores para trasladarse, o sea las piernas.

Más allá de la necesidad de desplazarse, el hombre tiene en la acción de caminar una actividad altamente recomendada porque es muy saludable, es sencilla, no se requieren demasiados recursos y resulta adecuada para cualquier edad, según sea el ritmo que se le imprima a la caminata, y el lugar en la que se practica.

El trekking en la Patagonia

Se gana en tonificación muscular, oxigenación pulmonar, movilidad articular, control del colesterol, prevención de osteoporosis, mejoramiento de la digestión, aspectos que el sedentarismo profundiza colaborando en la pérdida del bienestar de nuestro cuerpo.

Aparte de estas cuestiones de orden físico, hay un valor agregado a la actividad de caminar, y es el contacto con aire puro, con el ambiente que nos rodea, con el paisaje.

En este sentido, si la caminata se realiza por senderos naturales, en una jornada de pocas horas, sin demasiado impacto ni riesgo, la actividad se transforma en senderismo. Y si la caminata es entre médanos, bardas, cerros, incluso sierras, más ardua en exigencia y en tiempos, entonces se dice que la actividad se transforma en trekking, término inglés que refiere a una travesía de montaña.

En los últimos años han surgido numerosos grupos de caminantes y de trekkineros, con la necesidad o el deseo de contactarse con la naturaleza y combatir el estrés cotidiano; están en las provincias patagónicas y en otras como Mendoza, Córdoba, Entre Ríos o Tucumán, que ofrecen el paisaje apropiado para este deporte. En Chubut se practica senderismo y trekking grupal tanto en la zona de la cordillera como en el valle del Río Chubut y en las costas de la Península Valdés, incluyendo el Golfo Nuevo.

Las zonas elegidas permiten apreciar flora y fauna autóctona y para los amantes de la fotografía, los registros que se obtienen guardan los mejores recuerdos de una aventura compartida, en el silencio de esos escenarios naturales y bajo el hermoso cielo austral.

Sin embargo no alcanza con todo lo dicho para que una caminata sea placentera y saludable. Para completar este concepto, voy a destacar dos requerimientos básicos. Por un lado es aconsejable preparar el cuerpo para los movimientos que se van a realizar. Es importante en todos los casos, elongar los músculos que se activarán. Esto quiere decir, estirarlos adecuadamente sin dañarlos, para evitar la rigidez que puede provocar lesiones.

Trekking sobre el hielo. Un clásico

Se recomienda la elongación antes y después del ejercicio ya que los músculos se contraen y presionan las articulaciones,éstas se pueden irritar y por lo tanto se inflaman causando dolor; o puede producirse ruptura de fibras musculares que generan ese dolor característico después de la actividad física, que ocasiona tensión muscular, a veces pérdida de fuerza. Aunque son síntomas pasajeros, es mejor evitarlos.

En este punto voy a aclarar que durante mucho tiempo se sostuvo que el dolor era producido por la acumulación de ácido láctico – una sustancia que se genera durante los procesos de aprovechamiento y desecho celular de la glucosa o azúcar energética en nuestro cuerpo, con niveles bajos de oxígeno, como puede ser durante un ejercicio intenso – pero se ha descartado esta hipótesis porque hubo casos de dolor sin detección del ácido.

Por otra parte, caminar no alcanza si tampoco cuidamos ese ambiente que nos contiene. En muchas ocasiones los recorridos incluyen zonas protegidas, como por ejemplo El Doradillo en Puerto Madryn o los Parques Naciones en la cordillera y no hay que olvidar la premisa de los guardaparques: “no podemos llevarnos nada ni tampoco dejar nada”, claramente nos advierten que ninguna flor o ninguna mariposa se irán con nosotros, ni tampoco quedará la cáscara de la banana que comimos o el pañuelo descartable que usamos.

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