viernes 22 de noviembre del 2019

jueves 26 julio de 2018

El “turismo helado” puede dejar de serlo

Las huellas que el ser humano deja en la Naturaleza son visibles. El llamado de alerta está hecho. Una visión científica aplicada a nuestro propio futuro, con la firma de nuestra divulgadora científica.

  • Share this on WhatsApp

Las actividades del hombre impactan en su entorno, es decir en el medio en el que vive y desenvuelve esas actividades. Desarrollos industriales, turísticos, mineros y un sinfín de ejemplos contribuyeron y lo siguen haciendo, en el deterioro del suelo, del agua y del aire. Todo ha ido provocando desórdenes en la naturaleza, que se visualizan en significativos cambios en los climas y modificación de paisajes.

Este fenómeno comenzó a producirse con la revolución industrial entre 1760 y 1840, y a advertirse a partir de 1990.

Se alzaron voces académicas y científicas explicando causas y consecuencias; se firmaron tratados, y acuerdos internacionales tendientes a promover acciones preventivas y educativas para las sociedades de todos los países. Es un hecho global y el planeta activó las alertas.

La flora y la fauna de los diferentes ecosistemas sintieron primero el impacto. El hábitat de cientos de especies animales fue transformado; las condiciones de vida de otras tantas especies vegetales son diferentes y en tal caso esos animales y vegetales se van extinguiendo.

La contaminación ha hecho estragos y día tras día vamos viendo el deterioro ambiental.Uno de los efectos más preocupantes es el cambio climático, que acecha la producción mundial de alimentos y el futuro de asentamientos poblacionales muy numerosos.

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la Organización de las Naciones Unidas, comunicó a través de un informe que “ecosistemas tan diversos como la selva amazónica y la tundra antártica pueden llegar a umbrales de cambio drástico debido al calentamiento y a la pérdida de humedad. Los glaciares de montaña se encuentran en alarmante retroceso y los efectos producidos por el abastecimiento reducido de agua en los meses más secos, tendrán repercusiones sobre varias generaciones”.

Entonces propongo analizar algunos conceptos. En principio qué es y por qué se produce el cambio climático, y luego su afectación a la Patagonia y a la Antártida.

El clima naturalmente varía, sin embargo como consecuencia de las variaciones que se vienen produciendo en la composición de la atmósfera -que es la capa de aire que rodea a la Tierra- a nivel mundial, se observan cambios que se tornarán más peligrosos, cuando el aumento de la temperatura media de la superficie global sea por encima de los 2 º C .

La atmósfera se está saturando de los gases provenientes del uso de combustibles fósiles, esto genera un calentamiento superior al deseable para que la vida en la Tierra sea posible.

Él continente blanco en todo su esplendor

Así las cosas, sería más fácil comprender por qué está en peligro la región antártica, como advierten los científicos de la ONU. La tundra antártica es un área geográfica muy grande, que no posee árboles, que se extiende por las latitudes que rodean el polo sur (dicho sea de paso, el término “tundra” deriva del idioma finlandés y significa justamente “terreno desarbolado”).

En ese ecosistema se encuentran los majestuosos glaciares patagónicos, verdaderas catedrales de hielo, amenazados por el cambio climático que los va derritiendo lenta pero indefectiblemente. Se advierte desde 1945 un retroceso de hasta un 40% en ciertos casos. El mar o los lagos de montaña son el destino de la mayor parte de los glaciares estudiados en la Patagonia argentina y chilena y en Tierra del Fuego.

La provincia de Santa Cruz – Argentina- ve retroceder el imponente Glaciar Viedma, el más grande de Argentina y segundo más grande del Hielo Patagónico Sur, en el Área Protegida del Parque Nacional Los Glaciares, que desemboca en el lago Viedma.

Por encima de él se pueden realizar caminatas y observar las cavernas de hielo producto de la erosión intensa a la que está sometido. Estas actividades atraen a turistas amantes de la naturaleza y ávidos de aprendizaje “en vivo y en directo” respecto del fenómeno del que hablo en este artículo. Se puede navegar el lago y luego realizar un trekking con grampones (calzado adaptado para caminar sobre hielo) durante dos horas y media.

Vamos a perder estas posibilidades si acallamos las voces en defensa del ambiente, derecho que nos asiste como habitantes de esta Tierra, maltratada por decisiones equívocas en manos de los que tienen más poder. Consecuencia menor al lado de los daños irreversibles que ocasiona el cambio climático, pero no por eso menos triste, en términos de convivencia con la naturaleza.

Comentarios

LOS MAS LEIDOS EN

Simple Share Buttons