sábado 14 de diciembre del 2019

martes 13 agosto de 2019

Una historia entre la náutica y un estudiante que ganó la olimpíada internacional de Química

"En la mayoría de las escuelas la química tiene mala fama. Se la ve como algo difícil, hasta feo, que es complicado de aprender. Pero al final, cuando te lo ponés a pensar, empieza a cerrar todo. Atás cabos y cierra todo", dijo Nicolás Manno, 18 años, estudiante del sexto año en la Escuela N° 27 “Hipólito Yrigoyen”, de la ciudad de Buenos Aires, y reciente ganador de una medalla de oro en la 51° Olimpiada Internacional de Química, en París, Francia.

  • Share this on WhatsApp

Como queda visto estamos acostumbrados a utilizar expresiones de la náutica en nuestro vocabulario cotidiano.

Quiero hablar en esta ocasión de cómo ciertas frases provenientes de un ámbito, pueden reflejar situaciones en otro muy distinto.

Las diferentes  ciencias y actividades requieren de un vocabulario específico. Hay un lenguaje para las matemáticas, otro para la danza, justamente la química tiene el suyo, la contabilidad también, y la lista continúa. De igual modo, en náutica se habla de una manera particular y resulta una curiosidad su aplicación a la vida diaria.

Ese deporte que referencia a la navegación que despliegan los amantes del agua, que puede ser de mar, río, lago o laguna, que permite el traslado por medio de una embarcación, tal como un velero, una lancha, una canoa, un catamarán, y otros más, tiene lenguaje propio, que ha cedido su especificidad a manos de la cotidianeidad, y es común escuchar sus particulares expresiones, en el vocabulario diario de la gente común.

En una embarcación -cualquiera sea- la proa significará siempre la parte delantera, la popa será siempre la parte de atrás, la borda será el borde superior de la cubierta del barco y así con el resto de las partes, que tienen su nombre específico, así como las tareas que se realizan en cada parte de la embarcación, se mencionan de una forma y no de otra, para cualquier nave y en cualquier lugar del mundo, los significados no cambian. De esa forma, las órdenes que da el capitán son precisas y no deben generar dudas.

Sin embargo, es dable escuchar en cualquier contexto, expresiones como, por ejemplo, “andar a la deriva” para significar un rumbo no programado o sin rumbo, que procede del lenguaje náutico. Si un capitán manifiesta “continuar a la deriva”, su orden es abandonar el rumbo prefijado, por efectos no planeados, y los marineros -la tripulación- saben que deben dejarse llevar por la corriente de agua sin mediar reclamo.

Hay otra oración, “donde manda capitán no manda marinero”, que tiene aplicación cotidiana. Suele ser utilizada en otros ámbitos que no son marinos, para indicar que las decisiones las toma una sola persona, la máxima autoridad.

“Fue una fiesta a todo trapo” decimos cuando una fiesta fue grandiosa, tanto que no faltó nada. Sin embargo, navegar a todo trapo es desplegar todas las velas que posee una embarcación sin motor, para sobrellevar la falta de viento, que es el fenómeno propulsor.

Las emociones incluso juegan su papel, se escucha en diferentes contextos de conflicto, crisis o desesperación que “después de la tormenta siempre llega la calma”, y es una frase acuñada por los navegantes que reconocen las furias de la naturaleza y sus posteriores quietudes.

Nicolás Manno, desde su lugar de estudiante y ostentando un merecido premio a nivel internacional, utilizó la expresión “atar cabos” seguramente para vincular hechos, estudios, fórmulas o personas, como modo de resumir sus conclusiones, todas relacionadas entre sí. Acá también se presenta una expresión utilizada en la náutica, en donde las cuerdas o sogas que se usan, se denominan “cabos,” los cuales “atados” con nudos especiales, logran diversos propósitos propios de la actividad.

Una simple reseña con unos pocos ejemplos, manifiestan la conjunción de intenciones, que en este caso vinculan dos actividades tan distanciadas como pueden ser la participación en una competencia científica y un deporte acuático.

Pero antes de finalizar, voy a comentar y ponderar como se merece a este alumno que se destacó entre quinientos setenta y ocho participantes, y que fue galardonado el 29 de julio en una ceremonia en la UNESCO, habiendo resuelto exitosamente una competencia de dos partes, una teórica con ejercicios profundos y con dificultad un poco mayor a la que se presenta en un curso normal del nivel secundario de nuestra enseñanza; y una experimental, en la que debió obtener un compuesto orgánico, a partir de una reacción de laboratorio, para luego medir la acidez y el contenido de hierro de un vino puesto a prueba.

Un estudiante común, destacándose en ciencia y hablando como cualquiera de nosotros, incluso con términos náuticos, que aparentemente no tienen relación con la química.

No voy a “tirar por la borda” semejante logro de Nicolás….al que felicito a la distancia por destacarse con un premio tan especial.

 

 

Comentarios

LOS MAS LEIDOS EN

Simple Share Buttons