miércoles 23 de enero del 2019

Por: Alejandro Maglione

@MaglioneSibaris

jueves 17 mayo de 2018

El vino, cada vez más cerca del Turismo

Nuestro sibarita preferido se dejó tentar por la Cordillera de los Andes. Sigue sin esquivar a la buena vida, y encontró un punto en el mapa donde el placer del vino y el turismo tienen mucho en común.

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El ejemplo. Pocos productos como el vino han transitado en nuestro país el camino firme de asociarse con el turismo. Ya hay varias “rutas del vino” en distintas partes del país, que de alguna manera se asocian al concepto de “turismo gastronómico”, en constante crecimiento en el mundo entero.

En este caso, lo interesante fue poder asistir al lanzamiento que hizo la bodega Rosell Boher de su Lodge en la zona de Alto Agrelo.

El viaje. Los amigos de la bodega armaron un pequeño grupo, que encabezó su Presidente, Matías Torres García, y que se integró con periodistas especializadas en diseño y arquitectura, más uno especializado en cuestiones empresariales y alguno que se luce en temas sibaríticos.

El lugar. Técnicamente el complejo está ubicado en medio de un espacio de 40 hectáreas de viñas propias, que a su vez están emplazadas en el centro de otras 400 hectáreas de viñedos de las que son propietarios varios inversores extranjeros. Esto significa que para donde se mire lo que hay a la vista son viñedos, que en esta época regalan su colorida otoñada.

En sí hay una Guest House, donde está ubicado el restaurante del lugar y cuenta con 4 habitaciones confortables al máximo. Luego, dentro del predio, hay 3 casas terminadas más y 7 que se encuentran en construcción. Cuando se habla de casas hay que tener en cuenta que son eso: casas hechas y derechas, con cocina, jacuzzi al aire libre, parrilla, un living y una habitación ubicada en el piso superior.

El estilo es lo que los técnicos llaman “Santa Fe”, con una utilización intensiva de la denominada “piedra de voladura”. Lo remarcable, amén de la calidad, es la separación entre las edificaciones, lo que permite experimentar el silencio y la privacidad más absoluta. Al mismo tiempo, los ventanales permiten sentirse en medio de los viñedos.

El Presidente de Rosell Boher, Matías Torres García junto a Alejandro Maglione

Los servicios. A veces uno viaja con el ojo atento para descubrir que a la propuesta le estaba faltando algo. Pero esta vez no hubo caso. Si se preguntaba, se descubría que aquel espacio era un helipuerto, “porque hay clientes que prefieren usar un helicóptero para venir.” Una terraza estupenda y algo apartada: “es para las fiestas, con anclajes para armar la carpa; los toma corrientes para los Dj’s y las heladeras para las barras, etc.”. ¿Aquello? “La planta de reciclado del agua”. ¿El corral? “Para los huéspedes que desean andar a caballo”. Y así todo.

El programa. Cuando en un lugar está como enólogo Alejandro Martínez Rosell, secundado por su joven colega Nicolás Calderón, las catas y visitas a viñedos están garantizadas. Pepe Martínez, como le decimos los amigos, es un enamorado de su profesión y no hace nada por ocultarlo.

La primera cata fue en la flamante cava del lodge, que tiene espacios de guarda de botellas para los clientes que deseen dejar alguna partida de vinos aguardando el mejor momento para beberlos.

Así que el programa fue generoso en cuanto al beber y al comer. Incluso, uno de los días, organizaron una suerte de cuchipanda en medio de los viñedos de la finca “Los Árboles” en el valle de Uco.

Estuvo a cargo de los hermanos Albornoz y la esposa de uno de ellos, Celina, donde se volvió difícil decir decidir si prestar atención al rosado de Casa Boher o a las empanadas de Celina, al jamón cortado a cuchillo de una pata perfectamente curada, los tomates con gusto a tomate que estaban en el final de temporada pero deliciosos, el buen salame casero, o llegar al final y olvidarse de todo y atacar el membrillo casero, de allí pasar al dulce de higos o al de batatitas que no parecían terminarse nunca.

Hubo visita a la bodega, como era de rigor, ubicada en una de las mejores zonas de Chacras de Coria. El ojo experto advirtió que el lugar es muy bonito, con historia, pero al ritmo de crecimiento de participación en el mercado que van teniendo tanto los espumosos como sus vinos tranquilos, ese traje ya apreta por todos lados. Los Torres García no son de los que esperan los acontecimientos, así que ya está el proyecto de la nueva bodega en marcha.

La cava subterránea

Conclusión. No hay que perderse la oportunidad de visitar Mendoza en otoño. En realidad no hay que perderse la oportunidad de visitarla y punto, nuestra cordillera es lindísima en todas las épocas del año.

Mientras se sigue hablando de la demora en la llegada de inversiones, es grato encontrarse con empeños de bajo perfil como éste, donde el flujo de turistas, tanto nacionales como extranjeros, va encontrando más y más motivos para visitar nuestro país. De paso, se toman unos vinos, ya sean tranquilos como espumosos, aprovechan para engordar unos gramos con la estupenda gastronomía mendocina, y sobre todo descansar y disfrutar en un ambiente 5 estrellas. Volví con una duda: ¿Pepe, cómo conseguís que los espumosos tengan esa burbuja microscópica?

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