domingo 27 de mayo del 2018

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martes 8 mayo de 2018

Un virus: entre “lo vivo y lo no vivo”

El temido Hantavirus es una realidad en la zona de bosques de la Patagonia toda. ¿Sabemos qué es y cómo se transmite? ¿Se puede prevenir? Las respuestas son más simples de lo que pensamos. Nuestra divulgadora científica aclara el panorama y señala algunas herramientas a tener en cuenta.

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El concepto de salud era sencillo en la antigüedad, lo asociaban con la ausencia de enfermedad y con cierta connotación mágico-religiosa.

La medicina moderna inicialmente vinculó a la salud con el buen funcionamiento del cuerpo y diversos aspectos en el plano de lo biológico o físico, aunque ciertamente no es fácil separar los aspectos físicos de los psicológicos y de los sociales.

Tomando una propuesta didáctica que leí y creo acertada, se podría conceptualizar a la salud pensando en una transformación de sí mismo y de la realidad, lo que implica ser autónomo, responsable, solidario, participativo y protagónico con acciones que permitan mejorar condiciones físicas, sociales y ambientales, que limitan la vida; lo cual supone un compromiso con aprendizaje permanente para poder elegir con libertad y responsabilidad, las opciones más saludables en la vida diaria.

En este sentido amplio y razonable, entran en juego decisiones inteligentes que muchas veces son propias del sentido común.

Por ejemplo, ¿es sensato caminar por senderos de vegetación cerrada, casi seca, con vestigios de basura orgánica -como la comida- sin tener ciertos recaudos? Pudiendo elegir, una persona que puede hacerlo, sencillamente no lo haría. Porque es alta la probabilidad de que sea una zona visitada por alimañas, insectos, o animales plaga como los roedores, lo cual resulta riesgoso justamente para la salud.

Este sería el caso que se presenta en ocasiones con más ocurrencia, en la zona del Bosque Andino Patagónico, especialmente en las provincias de Neuquén, Río Negro y Chubut en Argentina y en las Regiones V a XI en Chile, en cuya parte baja crecen matorrales de caña colihue y de otras plantas parásitas y trepadoras, en donde proliferan los ratones de campo – los colilargos-

Estos roedores se infectan con el virus Hanta, por lo tanto son portadores del mismo, ocasionando la enfermedad denominada hantavirus que se desarrolla en las personas por contagio a partir de la saliva, las heces y la orina de estos animales.

Hantavirus es una enfermedad viral aguda grave, cuya causa está en ese virus que se transmite frecuentemente por inhalarlo cuando se respira en sitios cerrados como galpones o viviendas desocupadas en regiones de riesgo, pero también en lugares abiertos como huertas o pastizales, en donde los roedores infectados lo liberan al ambiente, el cual queda contaminado.

Chubut tendrá un laboratorio de última generación para detectar el hantavirus

Otras formas de contagio son el contacto directo con los roedores al tocarlos vivos o muertos, o sus heces u orina, y en el peor de los casos, hay contagio por mordeduras de ratones infectados.

Desde el punto de vista científico, un virus es una formación biológica infecciosa que no se reproduce porque no es un ser vivo, sin embargo puede multiplicarse dentro de células de organismos vivos en donde se hospeda y utiliza su maquinaria para generar más virus.

De allí que algunos autores sostienen que un virus está en el límite entre “lo vivo y lo no vivo”, ya que no forma parte de ninguno de los reinos en los que se clasifican y ordenan los seres vivos, pero pueden vivir dentro sus células. Un virus tiene un tamaño demasiado pequeño como para ser observado en un microscopio óptico, que es de gran alcance.

Pueden afectar a cualquier organismo y no siempre causan enfermedades. Evolucionan rápidamente, mutan, resisten medicamentos.

La prevención es fundamental para combatir la enfermedad

Contra el hantavirus no hay vacunas ni tratamientos específicos, por eso la prevención es una forma de evitar el contagio como así también el control de pastizales y viviendas deshabitadas, y si hay sospechas de contagio en algún caso, ponerse en manos del sistema sanitario para su confirmación, es una ayuda para mejorar la cura de la persona infectada. Produce fiebre hemorrágica o una afección pulmonar, en cualquier caso, es grave.

Cambios estacionales climáticos o alteración de los ecosistemas por intervención de humana, pueden ser causales de brotes de la enfermedad, que descontrolada puede llegar al rango de epidemia. Pero antes de llegar a ese extremo, como siempre la limpieza juega un rol importantísimo, porque este virus que resiste antibióticos, no resiste el detergente, la lavandina, los desinfectantes domésticos, la exposición al sol, así que fijémonos de qué manera simple podemos evitar una enfermedad muy grave.

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