martes 22 de enero del 2019

martes 6 marzo de 2018

Volver al ruedo después del merecido descanso

La Patagonia ofrece un abanico de posibilidades más que tentadoras para descansar. ¿Qué tan importante es el espacio natural elegido para descansar? ¿Y la estación del año? Después de unas reparadoras vacaciones, nuestra divulgadora científica responde éstas y otras tantas preguntas.

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Afortunadamente existen los recesos, las vacaciones. Los patagónicos tenemos muchos sitios naturales en los que se puede aprovechar el hermoso tiempo de descanso. La cordillera de Los Andes es bella y pródiga en agua pura de deshielos que llegan a los lagos maravillosos; redunda en vegetación nueva, reverdecida, florida, frutal. Desde Neuquén hasta Tierra del Fuego, ese cordón montañoso atrapa y encanta a propios y extraños.

El corredor marítimo desde Río Negro hasta el Sur de Chubut, por su parte, adquiere relevancia en sus playas extensas de arenas pedregosas, acantilados y restingas, atardeceres eternos y rosados, pesca abundante y bullicio de gaviotas.

Playas Doradas

Los científicos entienden a la playa como el “espacio azul” en el que se percibe en el cerebro, el efecto combinado de olores y sonidos del agua. Un efecto hipnótico que disminuye el estrés, aumenta la creatividad, a veces surgen proyectos de vida tan sólo contemplando el mar, alivia la depresión y hasta puede cambiar la perspectiva de vida.

El diccionario dice que el descanso es el reposo, la quietud o la pausa que se hace en medio del trabajo o de otra actividad. Es por lo tanto la situación que colabora en el alivio de la fatiga o el cansancio físico y/o mental.

En algunos casos se lo asocia con el ocio, la relajación o el sueño, que por supuesto son conceptos diferentes, sencillamente los menciono asociados porque de algún modo se vinculan. Veamos que para algunas personas descansar es no hacer nada, nada relacionado con lo que habitualmente se hace, es decir, disfrutar de tiempo libre de ocupaciones. Otras personas descansan cuando se relajan, o sea que se ponen en modo “stand by”, respiran profundo, aflojan músculos, no piensan en nada o piensan en algo placentero. Y otras personas enlazan el descanso con el sueño, o mejor dicho con la acción de dormir, dormir mucho, más que durante la época de actividad plena.

O tal vez sea un poco de todo lo que nos permite descansar, para renovar fuerzas, para despabilarse, para “resetearnos” como se hace con una computadora o con un celular para que vuelva a funcionar bien. Y el término sirve ¿por qué no? descansamos para empezar de nuevo.

Entonces la pregunta curiosa hoy sería ¿qué nos hace sentir bien durante el descanso? Durante el descanso nos sentimos bien, en cualquier lugar que uno elija para descansar, porque se activan ciertas proteínas cargadas de endorfinas, como se muestra en una publicidad televisiva de manera muy acertada, por cierto.

Las endorfinas -que son hormonas- junto a otras hormonas y neurotrasmisores, como las serotoninas, son responsables de las emociones, de los estados de calma y alegría, de la sensación de bienestar.

Nuestro cuerpo produce endorfinas de manera natural, pero su efecto tiene corta duración porque son eliminadas por el organismo también en forma natural, para mantener un equilibrio, pensemos que no se puede permanecer con un nivel elevado de estas hormonas en forma permanente, porque resulta contraproducente.

Aparecen cuando se realizan actividades físicas y son capaces de actuar en el cerebro disminuyendo la ansiedad y aumentando la sensación de bienestar.

Por otra parte, los seres humanos somos muy sensibles a la cantidad de luz solar que recibe el cuerpo en el día. Así es que en las estaciones de primavera y verano, que traen mayor cantidad de días soleados, nuestro cuerpo experimenta un aumento progresivo de la sensación de felicidad, porque en el organismo se produce serotonina que está condicionada a la luz natural. Por eso se la vincula con el placer y el buen humor.

Playa Unión

Y si bien es cierto que, como se dijo antes, estas sustancias son generadas naturalmente por el cuerpo, su producción se ve estimulada con acciones tales como una alimentación variada y sana como suele ser al incorporar más frutas y verduras que nos tientan en el verano; o durante la realización de actividades físicas al aire libre, como caminar o trotar; incluso por la vinculación con la luz, también resulta estimulante, dormir bien durante toda la noche, con un sueño ininterrumpido y plácido durante 8 horas. El cambio de la rutina que permiten las vacaciones de las que hablábamos, también es favorable para una mayor producción de estas hormonas.

Entonces no hay secretos, ese receso veraniego resulta placentero mientras hayamos ayudado a nuestro cuerpo a mantener elevado el nivel de endorfina y serotonina, luego el mismo cuerpo se encargará de equilibrar esos niveles, mientras tanto fuimos un poco más felices durante las ansiadas vacaciones.

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