domingo 17 de noviembre del 2019

Salud

lunes 19 agosto de 2019

Estuvo en coma, sobrevivió y ahora lucha contra el hantavirus

La mujer pasó más de un mes en el hospital. En febrero volvió a su casa y aún no se recuperó del todo. “Puedo decir que estoy viva”, dijo.

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Fabiola Salerno pasó más de un mes internada en el Hospital de Esquel y durante ese tiempo perdió a sus vecinos. Al despertar se dio cuenta que debía hacer algo e impulsó una Mesa de Acción y Prevención contra el Hanta.

Fabiola Salerno Schmuck es una profesora de educación especial de Epuyén y estuvo en coma por el brote de hantavirus que afectó a esa localidad cordillerana a fines del año pasado.

Luego de pasar más de un mes internada en el Hospital Zonal de Esquel y perder, durante ese tiempo, a muchos de sus vecinos, Fabiola se dio cuenta que nunca estuvieron preparados para luchar contra esa enfermedad e impulsa una Mesa de Acción y Prevención contra el Hanta.

Hace algunos años dejó Bariloche para escribir un nuevo capítulo de su vida en el norte de Chubut, pero jamás imaginó que tendría que luchar contra una enfermedad que se popularizó a mediados de los 90 pero cuyos registros datan del siglo XVI.

A fines del año pasado comenzó un brote en Epuyén, que llegó a 34 contagios y 11 fallecidos, la mayoría de esa ciudad. Por el mismo se declaró el alerta sanitaria y en junio se realizó un monitoreo a los que sobrevivieron a la enfermedad con el objetivo de lograr una vacuna.

Para quienes la conocen, su voz se oye distinta. Mantiene la claridad de las ideas que siempre transmitió pero le falta fuerza cuando se trata de completar una frase. “Puedo decir que estoy viva”, resume tras respirar hondo y buscar explicaciones que se pierden en los días que estuvo en coma en el Hospital Zonal de Esquel.

Fabiola sabe que el 29 de diciembre llegó a la terapia del centro de salud, que la mantuvieron “entubada” durante 20 días y que recién el 6 de febrero pudo volver a su casa con un cuerpo que era “muy distinto”. La recuperación no fue inmediata, aún hoy se esfuerza por volver a ser la misma de antes.

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“Cuando me desperté lo primero que pude preguntar fue por mi hija”, describe sobre el instante en el que enfrentó a su peor temor. Quienes la acompañaban le dijeron que estaba bien, que no le había pasado nada. “Sentí el alivio del mundo”, comenta.

Pero la necesidad de preguntar qué había pasado la llevó a saber que una compañera de la escuela había fallecido. Lo mismo había ocurrido con uno de sus alumnos, con el que compartió la sala de terapia intensiva en Esquel.

“Pero más allá de las cuestiones personales hay una comunidad que sufrió este brote de Hanta. Fallecieron 11 personas entre 3.000 habitantes donde los lazos sociales son muy fuertes. Nos conocemos”, explica y deja entrever lo que le estaba pasando respecto a ese vínculo comunitario.

Un espacio para conversar

Fabiola recuerda el cierre que hizo el ministro de Salud del Chubut, Adrián Pizzi, al momento de anunciar el fin de la contingencia epidemiológica. “Acá no se terminó nada”, asegura tajante sobre las secuelas que dejó el brote.

Para esta maestra las responsabilidades hay que asumirlas como comunidad. No deja de lado aquello que les corresponde a los funcionarios públicos por la falta de herramientas para actuar. “Recordé que en Bariloche estaba la Mesa por la Caña Colihue”, describe sobre el instante en el que pensó en un espacio similar para que las instituciones discutan sobre el Hanta.

Luego llegó el momento en el que los vecinos de Epuyén dedicaron horas a un proyecto de ordenanza, lo impulsaron en el Concejo Deliberante y lograron una normativa que obligó al intendente Antonio Reato a convocar a la Mesa de Acción y Prevención contra el Hanta. Todavía esperan ser llamados.

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“Este pueblo es de lazos fuertes”, comenta Fabiola acerca de la organización vecinal para la concreción de los objetivos. Describe a sus vecinos como personas solidarias y remarca el pedido constante por Políticas de Salud.

“Acá no tenemos un laboratorio”, dice sobre las falencias que quedaron al descubierto tras el brote de hantavirus y que pudieron haber logrado detecciones tempranas. De hecho, a comienzos de agosto los vecinos marcharon pidiendo por un nuevo hospital para Epuyén que, en la era de los vertiginosos avances tecnológicos, no puede contener a una parturienta que tendrá que viajar 120 kilómetros hasta Esquel para conocer a su hijo.

Fuente: Bariloche 2000.

 

 

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